viernes, 12 de abril de 2013

Socialismo vs revolución burguesa (I)



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

ESCRITOS HISTÓRICOS 

Debate sobre Socialismo del siglo XXI
Una Primera compilación


Socialismo vs revolución burguesa (I)

Esta vieja discusión se dio en la vanguardia de la Revolución Rusa y se repitió mucho en los partidos comunistas. Para Marx, el socialismo aparecería cuando las fuerzas productivas (el trabajo del hombre, los objetos de la naturaleza sobre los que recae ese trabajo y los instrumentos con los cuales se trabaja) se desarrollen tanto que entren en contradicción con las relaciones de producción existentes (relaciones de propiedad sobre los medios de producción).

Esto significa que el socialismo debió aparecer en los países capitalistas desarrollados, pues es en ellos donde las fuerzas productivas están más desarrolladas. Pero no fue así y Lenin desarrolló la teoría del "eslabón más débil", según la cual la revolución socialista se daría primero en los países atrasados, pues en ellos es donde las contradicciones capitalistas se expresan en las formas más despiadadas.

Así, la revolución socialista se da en la Rusia zarista, la China feudal, la Cuba subdesarrollada, en Viet Nam, Yemen y Angola, países atrasados y sin desarrollo importante de sus fuerzas productivas. Con esto, el dilema había sido resuelto por la práctica social y confirmado con la expansión posterior del socialismo, que lucía indetenible y sin “vuelta atrás”. El mapa del mundo dejó de ser rosado, color de Inglaterra y sus colonias, para ser rojo, pues cada vez más naciones, de nuevo atrasadas y miserables, asumían el socialismo como su proyecto nacional.

Pero 70 años después del nacimiento del primer país socialista, el sistema así construido en Europa Oriental y Asia se derrumba con una facilidad impresionante, ante la sorpresa e incredulidad de los revolucionarios del mundo. ¿Se devolvieron del socialismo o nunca llegaron a alcanzarlo?, entre otras cosas porque el crecimiento de sus fuerzas productivas, aunque importante sobre todo en la Unión Soviética, no pudo superar o equipararse con el del capitalismo.

 La economía de éste terminó por doblegar a la socialista. Visto así, parecería que el socialismo no se decreta; se requiere un desarrollo de las fuerzas productivas, que genere riquezas capaces de soportar la distribución socialista de las mismas. Y para eso no bastan sólo los saberes populares, hay que desarrollar el conocimiento formal y las ciencias, la técnica y la tecnología. 

Últimas Noticias, pp 59, 16-11-2005; Caracas.

En el artículo que sigue se explica qué situaciones hay que superar para poder hablar de socialismo en Venezuela. Nuevamente es un problema de desarrollo de las fuerzas productivas. Pero se dice que esos cambios pueden ser llevados a cabo por un gobierno que tenga al socialismo como meta; es lo que se llama la transición al socialismo.

Luis Fuenmayor Toro


Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

domingo, 7 de abril de 2013

Socialismo del siglo XXI




“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

ESCRITOS HISTÓRICOS

Debate sobre Socialismo del siglo XXI
Una Primera compilación
Socialismo del siglo XXI

El socialismo es el modo de producción posterior al capitalismo y se basa en la propiedad social de los medios de producción, lo cual es opuesto al carácter privado de dichos medios en su antecesor. Cuando la tierra y los instrumentos de producción son de propiedad particular, la riqueza producida tiene propietarios, por lo que no se distribuye según el trabajo realizado, ni de acuerdo a las necesidades de quienes trabajan. La participación del trabajador está dada por la magnitud del salario y la del propietario capitalista por el excedente entre los valores utilizados para producir y el nuevo valor creado en la producción: la plusvalía. En otros términos, el capitalista o burgués se apropia del nuevo valor generado durante la producción de bienes materiales.

En el socialismo, los medios de producción son colectivos, pues pertenecen a todos los trabajadores. Por lo tanto, la plusvalía generada también les pertenece y pueden disfrutar entonces de su reparto. Nadie se apropia de los valores producidos, los cuales forman parte de la riqueza social, por lo que desaparece la explotación del hombre por el hombre y el resto de las viejas relaciones de producción, así como las clases sociales existentes hasta ese momento. Aparecen nuevas relaciones de producción y se abre el camino para la conformación de una sociedad sin clases, constituida sólo por trabajadores.

Los conceptos anteriores definen lo fundamental de estas formaciones económico-sociales, por lo que no dependen del país ni del momento histórico de su desarrollo. Sin embargo, hay particularidades importantes que sí dependen de éstos, por lo que se puede hablar de socialismo venezolano, cubano o nicaragüense, así como aceptar la expresión de socialismo del siglo XXI, que enfatiza la influencia de las realidades actuales en la construcción del modelo socialista.  

Los países industrializados poseen unas fuerzas productivas desarrolladas, lo que permitiría satisfacer con holgura las necesidades de toda la población, si se contara con toda la riqueza producida, incluida la plusvalía. Esa impresionante capacidad contrasta con las malas condiciones de vida de una proporción de sus habitantes y, más aún, con la miseria del 80 por ciento de la población de nuestros países. 

Así, mientras hoy se puede generar el doble de alimentos de los requeridos por la población mundial, un 40 por ciento de la misma está desnutrida.

Según Marx, se alcanza un momento de crecimiento de las fuerzas productivas, en el cual la propiedad privada de los medios de producción comienza a frenar su desarrollo, y esta contradicción antagónica, que aparece primero en los países industrializados, se resuelve con la aparición de un nuevo modo de producción: el socialista, a través de las revoluciones proletarias. Sin embargo, en la práctica estas se dieron en países atrasados, con escaso desarrollo de sus fuerzas productivas, como Rusia, China, Cuba, Nicaragua y otros, en virtud de lo que Lenin llamó el eslabón más débil, ya que en esos países las contradicciones capitalistas se expresan de una forma más brutal y extendida, como hambre y miseria de las mayorías, que se rebelarían contra ese perverso orden de cosas.

La historia, sin embargo, demostraría que el socialismo así iniciado no sobreviviría, a pesar de los logros positivos que alcanzó. El bajo desarrollo de sus fuerzas productivas no le permitió satisfacer adecuadamente las necesidades de sus pueblos y su economía nunca igualó a la economía capitalista, lo que la hizo marginal en el mundo y terminó por sucumbir, ante la incredulidad de los revolucionarios y la satisfacción de los explotadores, quienes llegaron a creer que estaban en presencia del final de la historia.

Lo que sí parece concluyente es que el socialismo no se decreta, ni se construye con deseos. Asumir el reto de satisfacer las necesidades de todos requiere de un aparato productivo desarrollado, de manera de generar suficientes riquezas. Repartir requiere producir previamente el objeto del reparto y es ésa la principal dificultad de países como Venezuela, donde las fuerzas productivas tienen poco desarrollo. Se deben también terminar tareas democrático-burguesas muy anteriores al socialismo. La reforma agraria, conquista antifeudal y por ende burguesa, que elimina el latifundio, mina el poder de los terratenientes, beneficia a los campesinos y diversifica e incrementa la producción agrícola, es una de ellas.
     
La transición al socialismo debe contemplar la nacionalización de la banca, de las comunicaciones y del transporte público; debe desechar la transformación en empresas mixtas de los contratos de servicio petroleros, tiene que cambiar el carácter monoproductor de nuestra economía, desarrollar la industria petroquímica y la química orgánica industrial, construir la red ferroviaria nacional, renacionalizar las industrias básicas privatizadas en el pasado, garantizar la autonomía alimentaria, la producción de medicamentos y equipos médicos esenciales y desarrollar las ciencias y la tecnología, por lo que los excedentes de la venta de petróleo deben también dirigirse en este sentido.

Se trata de utilizar las tecnologías avanzadas para tener una sólida base industrial, que eleve la productividad sustentablemente sin deterioro del ambiente, lo que además requiere de trabajadores de todos los niveles con  una formación académica y laboral de gran calidad, que no puede hacerse improvisadamente como actualmente lo lleva acabo el Ministerio de Educación Superior. Se trata también de tener un desarrollo científico y tecnológico, que le garantice a nuestra Fuerza Armada Nacional, un control real de sus equipos y un poder de fuego disuasivo de cualquier agresión aventurera externa.  

Si caminamos en esa dirección, si se comienza desde ahora a construir esa base productiva, si se asumen las tareas señaladas, estaremos haciendo lo propio y alcanzaremos con éxito la meta.


Luis Fuenmayor Toro
      SUMMA, N° 5, pp 29, diciembre 2005

Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

viernes, 5 de abril de 2013

El Socialismo y la Democracia




“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

ESCRITOS HISTÓRICOS 

Debate sobre Socialismo del siglo XXI
Una Primera compilación
 El Socialismo y la Democracia

Desde los tiempos de mi juventud  he venido sosteniendo  que el Capitalismo (sistema económico) y la Democracia (sistema político)  son como vinagre y aceite, algo que en aquella época, finales de los 60 y principios de los 70, era algo por demás risible, eran los años mas risueños para el imperio. Sigo sosteniendo, ahora con mucha más fuerza que ambos no pueden estar juntos porque no son compatibles.
 
Por una parte, el capitalismo es un modelo económico insostenible a largo plazo, ya que un sistema basado en la pura acumulación de capital, provoca la miseria y la pobreza de las mayorías y pone en peligro la existencia de la humanidad, por los altísimos grados de consumismo que su misma doctrina profesa. Parafraseando a Stallman, el sistema capitalista es muy bueno para una sola cosa: que unos pocos acumulen riqueza. 

Por otro lado, lo que es incompatible con la democracia es la acumulación desmedida de la riqueza, que pone en manos de un pequeño grupo de la sociedad tanto la capacidad de influir sobre las decisiones políticas con mayor poder que el que les correspondería en una sociedad verdaderamente democrática, como la de acumular aún más riqueza que la que poseen, en detrimento de aquellos que no tienen acceso al capital.

Lo que más se acerca a la práctica capitalista, en cualquiera de sus presentaciones, salvaje o mansa, es el sistema político autoritario, ya sea dictatorial tipo Pinochet chileno, con un legado de muerte en nombre del crecimiento económico sin humanismo, o tipo “democracia” norteamericana, donde la dictadura se expresa mediante el dominio de dos partidos elitescos que se alternan en el poder y  Presidentes elegidos finalmente por un consejo de notables, esto último es lo que finalmente escoge el pueblo.

Es la dictadura empresarial constituida por políticos multimillonarios que conforman un poder legislativo fuerte y cohesionado con el ejecutivo. Adicionalmente, esta “democracia” burguesa jamás va a constituir un muro de contención del fascismo, modelo infame de dominación que se practica más fácilmente en el sistema capitalista, porque es precisamente en su interior en donde éste nace y se desarrolla.
 
Las consecuencias de todo ello se pueden resumir mediante hechos concretos: un informe de la ONU indica que los 500 individuos más ricos del mundo tienen más ingresos que los 416 millones de personas más pobres. (...) Por otro lado, por cada dólar que se invierte en combatir la pobreza, se gastan diez en armas. Este resultado tan catastrófico es producto en gran medida del individualismo, una característica indispensable del capitalismo, el cual es un elemento necesario para dar el paso hacia el neoliberalismo, lo que en resumen el Papa Juan Pablo II denominó, seguramente iluminado por el Espíritu Santo, el Capitalismo Salvaje.

Tradicionalmente ha existido el lugar común entre las minorías privilegiadas, como por ejemplo la clase media y alta venezolana, que los pobres tienen la culpa de ser pobres porque “no trabajan suficientemente para lograr comprar casa, carro y lujos”, resulta que los seres humanos tienen distintas capacidades para realizar cosas o para acumular riquezas, y eso lo aprovecha aun más el capitalismo salvaje para usarlo a su conveniencia, los menos capaces, quienes se van quedando atrás como consecuencia de la competencia feroz, van constituyendo el “ejército de reserva”, la fuerza laboral que requiere el mercado para mantener los privilegios de una minoría más capaz de apropiarse de los recursos, argumentando que los mismos son escasos para tanta gente.

De hecho, la sociedad liberal-capitalista ha negado la libertad o autonomía de acción de los grupos que la conforman, debido a que gracias a la gran acumulación de los recursos - y al poder que genera su posesión - se desconoce el valor intrínseco del ser humano al medírsele y juzgársele socialmente sólo en base a su capacidad para acumular riqueza. Las políticas relacionadas con estas doctrinas minimizan a su máxima expresión los programas sociales, para ellos son anti-ganancias, no son inversiones, el bienestar se logra solo con la acción de la mano invisible del mercado, lo malo es que eso a la larga constituye una bomba de tiempo, ya lo vimos en Venezuela con el Caracazo y lo estamos comenzando a verificar en la crisis actual capitalista mediante el derrumbe del sistema financiero.

El socialismo es el único sistema económico que existe en la historia de la humanidad capaz de provocar un verdadero despliegue de la democracia, ya sea tanto desde el punto de vista del lenguaje revolucionario  de todas las épocas e ideologías  como desde la acción propiamente dicha; mientras que la democracia es básica para la distribución del poder, en este caso los hombres no actúan solamente por el deseo económico o el simple análisis de costo-beneficio, sino que también lo hacen en correspondencia a valores y metas comunes, hecho que los une para la acción colectiva.

Con este sistema económico socialista, las formas de decisión democráticas ponen el énfasis en la discusión y en la comunidad que en las impersonales y alienantes relaciones de mercado. ¿Cómo hacerlo realidad, como llevarlo a cabo? ¿Cómo evitar la repetición del fracaso de la Unión Soviética? Las respuestas a estas preguntas deben ser parte de un gran debate nacional.

Creo que cada región tiene su historia e idiosincrasia distinta, por ello los modelos a implantar no deben ser copiados, los mismos tendrán que ser endógenos, sacado de las propias raíces de los pueblos originarios, un modelo que debe discutirse y debatirse con todos y todas.

El reto consiste en crear un modelo económico socialista que utilice los incentivos de manera de generar eficiencia económica superior al modelo económico capitalista (Compartiendo y no Compitiendo), con la finalidad de lograr la igualdad de oportunidades en la búsqueda de la autorrealización, el bienestar, la influencia política y el status social de todo el pueblo.

Omar Marcano
21/03/2007

Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”