martes, 17 de septiembre de 2013

El Origen del Río Orinoco



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

Identidad y Tradición

El Origen del Río Orinoco

EL DEDO DE WANADI (Tradición oral  Yekwana)

Al principio del mundo y de los hombres, sólo había un río de agua dulce en la Tierra “Kashishiwari”. Wanadi, el Creador, lo quiso así. 

Las fuentes de Kashishiwari están en la montaña divina del Marawaca. Allí fue donde nació todo, el agua, las plantas y los animales. Wanadi creó a los hombres, los creó Yekwana en el Alto Padamo. No había otros hombres en la Tierra. 

Pero los Yekwana recién creados se morían de sed. No existía agua, el Orinoco no existía todavía. No había más que el Kashishiwari. Los Yekwanas enviaron a Kashishi, la Hormiga Divina del Cielo, a buscar agua en la tierra seca. En el cielo, Kashishi tenía mucha agua. 

Kashishi dijo que había traído agua a la Tierra; pero estaba muy lejos. Kashishi viajó una luna, dos lunas... Los Yekwana, esperando, morían. A la tercera luna Kashishi llegó a su agua. Era un río grande como el mar, sonaba como el mar, había olas como en el mar. Kashishi indicó a los Yekwana el camino de Kashishiwari. Los Yekwana dejaron de morir de sed. Pero el agua de la vida estaba lejos. 

Mahamona, el gran brujo, oró a Wanadi. Wanadi, compasivo, trazó con dos dedos de su mano derecha, un gran surco de este a oeste. Cortando en su cabecera al Kashishiwari que bajaba de arriba  abajo, formó al hijo Orinoco y sus afluentes. El agua única del único Kashishiwari comenzó a correr en ese surco divino. Así nacieron el Orinoco y los demás ríos. 

Todo nació del Kashishiwari. Desde entonces, los Yekwana no tuvieron sed. El Orinoco es un surco del dedo de Wanadi. 

“Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Psicología y formación para el mercado



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

ESCRITOS HISTÓRICOS 
Psico/UBA: Psicología y formación para el mercado

“(…) el hombre es un proceso y, precisamente, el proceso de sus actos.”
Antonio Gramsci

(“¿Qué es el Hombre?” en “El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce”)

Las instituciones forman representaciones, códigos, identidades, subjetividades, formas de ver, cosmovisiones. Nuestra facultad, la de psicología, lo hace también. Desde que comenzamos a aventurarnos por el plan de estudios, recorriendo pasillos, habitando aulas, rellenando sillas vamos formando nuestra identidad, como estudiantes de psicología. Esta es una cosmovisión que responde a las corrientes psicoanalíticas hegemónicas, corrientes burguesas por excelencia, que delimitan a sus campos de estudio y acción al atender  los problemas de una cierta clase, con cierta clase. No se trata del autor o la teoría en sí misma, sino de la orientación política que esta tome. Es por eso que son corrientes, que tuvieron sus pensadores, pero que son llevadas a cabo sistemáticamente por grupos de personas que constituyen grupos de poder, al dirigir una institución. Y esto no puede más que tener objetivos políticos. No son ingenuos entonces los marcos teóricos recortados de tiempo y espacio, constituidos y unificados como verdad única. En la preocupación por obtener, como si fueran objetos que dan valor, cada uno de los conocimientos que el mismo grupo de poder produce y reproduce como verdad única, perdemos de vista que los psicólogos somos también responsables de la construcción de una salud pensada desde un sistema público que pueda dar cauce a los verdaderos problemas de la población (la inflación, el desempleo y la flexibilización laboral, inseguridad social en manos de la represión policial y el gatillo fácil etc.)  y no la histeria o las obsesiones, o las psicosis, como estructuras aisladas y atemporales. 

Las teorías tienen que poder servirnos como herramientas, para pensar la práctica, de forma dialéctica, y no para idear un mundo e intentar hacer encajar la practica en él. En este sentido, la carrera de Psicología ha transitado un largo trayecto de conformación, de trabajo, de discusiones. Desde sus comienzos, hasta hoy, podemos ver un recorrido que se relaciona punto por punto con lo que sucedía por fuera de los límites de los espacios-físicos. Hoy en día, nos encontramos con una mirada distorsionada y relativa acerca de aquello que pasa afuera y el individuo. Olvidándonos de nuestra condición de hombres y mujeres, producidos y reproductores atravesados por los ejes cartesianos de las condiciones materiales de existencia. Cómo está pensada hoy la carrera y la inserción laboral, tienen estrecha relación. Hoy se piensa en una psicología al servicio del mercado, donde el compromiso es discursivo, lo crítico meramente eso y lo comunitario un mea culpa. Nuestro plan de estudio transita la desarticulación hombre-realidad, tanto para nosotros como para con quienes trabajamos. Y no es casual.  

Mucho se ha hablado últimamente sobre la estructura de nuestra carrera: el corralito de las cuatro materias y las correlatividades en bloque, matemática obligatoria en el CBC, las cátedras gemelas, la tesina, son algunas de las medidas restrictivas que debemos enfrentar para recibirnos. Cabe resaltar que estas reformas se dieron en contextos de recorte a la educación pública, sea en los ’90 con la privatización como política de Estado, o en el 2003 luego de una importante crisis nacional. En momentos de ajuste, los distintos gobiernos comienzan atacando a los sectores públicos y cerrando las puertas de la educación a una amplia mayoría de la población.

Si bien podemos referenciar las reformas que paulatinamente mercantilizaron nuestras instituciones educativas en los ´90, ese proceso continúa en la actualidad: la formación profesional que hoy tenemos los estudiantes de Psicología responde no solamente a esos lineamientos, sino que se da en un contexto de competencia para los psicólogos que afecta fuertemente la inserción en el mercado de trabajo de los graduados. Cobran sentido, entonces, las medidas restrictivas de ingreso a la carrera así como la fuga de contenidos hacia los posgrados, ya que estarían orientadas a contener el crecimiento del número de ingresantes, y a su vez, retrasar el ingreso al mercado laboral; virtualmente amplio en campos de incumbencia pero deficitario en términos remunerativos y de estabilidad.

La competencia deriva en desesperación de los estudiantes, que empezamos cada vez más temprano a trabajar en rubros relacionados con la carrera que estudiamos, y las exigencias del mercado nos empujan a formas cada vez más precarias de empleo como pasantías (las mayoría de las veces no rentadas) y trabajo en negro (cuando no, tercerizado). Las prácticas institucionales y las relaciones de poder que se producen y re-producen en la Facultad de Psicología, los programas de las asignaturas, el plan de estudios de las carreras, son parte del problema. La inmensa presión que sufrimos los estudiantes, los recién graduados e incluso profesionales con años de experiencia es un problema socio-político y económico  de la actualidad, y esta presión no es exclusiva de nuestra profesión. Pero el discurso oficial de Cervone delimita esta problemática como algo subjetivo, la salida pareciera ser “hacer más terapia” o algún curso de manejo del stress o de control del perfeccionismo en nuestro tiempo libre, si es que queda alguno. Mientras tanto el hall se inunda si llueve, cursamos en cuatro sedes distintas y en condiciones peligrosas

Desde 2009 pesa sobre los estudiantes y docentes de la Facultad de Psicología de la UBA, la sombra de la resolución 343/09. La cual, entre otras cosas establece la periodicidad de la acreditación de todas las carreras de Psicología del país a la “CONEAU” o por cualquier entidad privada constituida con ese fin, de conformidad con los estándares que establezca el Ministerio de Educación en consulta con el consejo de universidades según lo dispone el artículo 46 inciso b) de la ley 24.521"(1)La acreditación a la COMISION NACIONAL DE EVALUACION Y ACREDITACION UNIVERSITARIA (CONEAU) se consumó en casi todas las Facultades de Psicología del país, pero no en la nuestra. Esto fue así gracias a la resistencia y organización de estudiantes y docentes que entendemos que la acreditación es una forma de violación a la autonomía universitaria de nuestra Facultad. 

En nuestras carreras se han realizado reformas, avanzando en casi todos los territorios, que implican un deterioro en las condiciones de cursada y la fuga de contenidos cruciales de la carrera a distintos cursos de post grados pagos. Así de esta forma, buscar recursos en entidades privadas para poder financiar (diversificado) lo que no se solventa con las partidas presupuestarias del estado. Lo que efectivamente se articula es una desvinculación entre las necesidades de las universidades y las partidas presupuestarias que debieran estar destinadas a cubrir esas necesidades. Se busca que las universidades complementen su financiamiento con otros fondos. Y la Facultad de Psicología, como vimos, no es una excepción.  

Publicado por: “ESTRELLA ROJA” 

Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

lunes, 2 de septiembre de 2013

El salvaje y el Yaruro



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

Identidad y Tradición
El salvaje y el Yaruro

Por: Arbilio García (Hachava)

Éste cuento es uno de los muchos que conocemos sobre el  enfrentamiento de Yaruros con una extraña criatura llamada “El Hy”.

Los Yaruros pensamos que estos cuentos son historias verdaderas. Son narraciones muy ricas literariamente y merecen ser publicadas como textos de lectura. 

Éste texto en particular puede ser dirigido a niños que cursan el 5to grado de educación básica en adelante. Esperamos que esta edición sea del agrado y aceptación del pueblo Yaruro, sobre todo de los educadores, como un aporte al fortalecimiento de nuestros valores culturales.

Una vez salieron dos Yaruros a cazar para la montaña en la época de invierno, se fueron cada uno en su balsa de Maguey. Después de andar todo el día uno de ellos dijo:

 -“Vámonos ya yo fleché, con esto comemos todos”.

 El otro le respondió:

-“No amigo, yo no vine para llevar lo que tu flechaste, sino lo que yo agarre con mi flecha”.

El compañero se fue y él se quedo en la montaña, pasó el resto del día sin agarrar nada. Como a las cuatro de la tarde se encaramó en un palo cruzado, para flechar en un chorro, al poco tiempo miró un pez que venía subiendo por el chorro y llegó hasta donde él estaba. El animal que venía subiendo por el chorro no era un pez, sino un salvaje que comenzó a abrazar la sombra del hombre en el agua. El cazador inocentemente escupió en el agua para verlo mejor y el salvaje sacó la cabeza descubriéndolo encima del palo, y le dijo:

-“Bájate de allí”.

El Yaruro se quedó viendo y el salvaje le volvió a decir:

-“Aah! no se va a bajar”.

Y se montó en el palo para atraparlo.  

Según cuenta la historia, el Salvaje atrapó al Yaruro con la misma cuerda de su arco y después le metió esa cuerda por la nariz. También dicen los ancianos que lo embarcó en la balsa de maguey para llevarlo a su cueva. 

El hombre después de que  pasó el golpe que le dio el salvaje, se dio cuenta que se lo estaba llevando para comérselo; mientras pensaba esto, respiraba poquito para que el salvaje no se diera cuenta que estaba vivo. Como el Yaruro era muy inteligente, volteó la balsa de maguey para escapar nadando por debajo del agua. El salvaje (El Yaruro lo llama “El Hy”) pensaba que el Yaruro estaba muerto y lo buscaba en el sitio donde se habían volteado, peloteando la sangre que iba por el agua.

Mientras “El Hy” lo buscaba dentro del agua el hombre iba corriendo por la montaña, cuando “El Hy” se dio cuenta lo fue persiguiendo por la huella y por la sangre que botaba.

 El Yaruro llegó corriendo a un mata de manaca (En Pumé se llama Herotó) y la palma le dijo:

-“Súbase en mí, lo voy a tirar para el otro lado del río, móntese rápido porqué allá viene el bicho”.

El hombre se montó rápidamente y la palma le volvió a decir:

-“Agárrese duro porque me voy a doblar para tirarlo con mayor fuerza”.

“El Hy”, venía cerca cuando la palma se iba doblando, para tirar al Yaruro y dejarlo caer del otro lado del río, al llegar a la manaca dijo:

-“Aquí huele a mi comida”.

Y volvía  a repetir

-“Aquí huele a mi comida, ¿dónde estará?”.

Pero como no lo vio en el árbol no supo a donde se fue la carne de la cacería.

El Yaruro después que la palma lo tiró al otro lado del río, se fue para su casa y echó el cuento de “El Hy”; de cómo se lo quiso comer en la montaña y cómo lo había salvado una palma.


Universidad Indígena de Venezuela - Caño Tauca
Colección Mitos y Cuentos Causamerindia Kiwxi, Serie Yaruro N°1
Publicado por Danny Franco

“Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

miércoles, 21 de agosto de 2013

Canto Yaruro



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

Identidad y Tradición


Canto Yaruro

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah

Tengo Sangre de Yaruro y no lo voy a negar

Mi madre de fruta pura, de Palmarito papa

y yo nacido en Guáchara del Botero mas allá

el dialecto azabajo ustedes van a escuchar

ustedes van a escuchar

El machete Topenè, el cuchillo coganià, dulce llaman chinacù

y lo amargo ecarà, hambre llaman tamechò y comer llaman jurà,

la flecha llaman chitò, la flojera sumilda, y el arco chiguatò,

al sueño llaman nokià, la escopeta y el revólver lo llaman Curacarà

al perrol lama jaurè, al conejo toparà, al gabán le dicen juè,

y a la gallina ocarà, la curiara y la canoa ellos les dicen charà

lo lejos llaman jachì, viajar es vagura, la yuca llaman paè, y

mal olor es peà, panemè llaman al tigre, el caimán es ñacacà,

al diablo le dicen jù, al miedo llaman uapà, orinòn llaman al zorro,

las taparas chacodà, el agua ardiente jerò, y tomárselo jarà,

el caballo es el yaè, y el burro taranà, cachicamo jigorò, topocho

paratunà, al vago llaman jarì, la morena andurà, el vagre

pachaguantì, y el pabon es ñacarà, chiguire llaman chintò,

y el venado llaman guà, a los gordos llaman ñoño y a los flacos boñingà

Hay boñingà, la plata llaman cherè, y lo bastante jinà, pequeño

llaman guichì, grande llaman anà, cupenè llaman la luna, y el

tabaco gambicià, amboè es el cochino y el pato real puanà,

Y elpato real puanà, la culebran llaman pò, y la raya buichà, lo

colorado cuecueà, lo blanco bereberià, las aves llaman tanvè, y al

plato ejederià, boquè dicen al zamuro, y bailar llaman tongià, bonito

llaman chamè, y al loco apetarà, el morrocoy poramè,

el cafe buriaburià, el ganado tarambò, al mato curimechà, la abeja le

dicen eh, y sabroso guaitarà, la casa le dicen jò, y a los coporos

guevà, paraturià al canaletè, la palanca toguirà, chinchorro llaman

borè, y al pantalón yeguerià, aumè llaman la sal, al jabon tibojarià,

al maiz llaman pè, sombrero pachichonià, el frijol es carauchò, y

caminar es tarà, mapire llaman tayù, al hilo dicen carà, al pescado

llaman chong, y matar llaman gunà, al guayù llaman gò y el latigo

borià, al perico werewere, y al loro dicen yaba, al que está enfermo

guitò, y morir es jamboletià, a la candela conde, y pelear es aguatà,

a lo feo carintatì, y la fiesta tonguerià, le dicen tonjò al zapato, y al

reloj chinchiburià, al sapo codocodò, y no se dice tabà, caripamè

enamorado, y no hay dicen tekà, la avioneta y el avión los llaman

condecharà, lo viejo jotamaì, y se acabo Chineà.

Un saludo para todos aqui les quiero dejar y me voy a despedir

porque voy a Vagurà

Fuente: música.com
          Letra añadida por Nitrox99
Cristóbal Jiménez

“Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”