miércoles, 13 de febrero de 2013

Carta de Antonio José de Sucre a Carlos Soublette



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

Escritos históricos 

Carta de Antonio José de Sucre a Carlos Soublette
"LA SEÑAL DE UN PUEBLO RECONOCIDO"

Carta extraída del libro "Documentos Selectos"
Antonio José de Sucre

"El vencedor de Ayacucho, la batalla que puso fin a la dominación española en Hispanoamérica, fue, desde luego, un talentoso militar y estratega a quien interesó, tanto como la guerra, alcanzar la paz con el enemigo y reorganizar los contingentes antes y después de los combates. De ahí la puntillosa participación de Antonio José de Sucre (1795-1830) en las entrevistas, negociaciones y acuerdos que llevaron a la paz o hicieron más humanos los combates, en las providencias para impedir los abusos de las tropas, en las fatigosas tareas de intendencia, que le resultaban un suplicio. Fue además un ejemplar hombre de estado en Bolivia, Ecuador y Perú como en toda la Gran Colombia... "
 

"LA SEÑAL DE UN PUEBLO RECONOCIDO"

Chuquisaca, a 12 de diciembre de 1825

Señor general Carlos Soublette.

Mí querido Carlos:

Después de mucho tiempo que no recibía letra tuya me ha llegado hoy una carta del 21 de agosto, que contesta a la que te escribí en Potosí el 9 de abril: supondrás cuánto placer he tenido, si recuerdas que siempre te he querido como hermano. A pesar de tu silencio nunca he dejado de escribirte, y creo que frecuentemente habrás recibido noticias de mí. Te agradezco la felicitación que me haces por el término de la campaña; ciertamente ella ha sido gloriosa, y me place más por el honor de Colombia que por el mío mismo. Tú conoces que soy ingenuo, y verás que te hablo con verdad.

Hace cerca de dos meses que teníamos noticia de la llegada de tropas a La Habana, pero hasta ahora nos hallamos en la misma incertidumbre que Vds. en agosto. El Libertador ha mandado poner los cuerpos en todo el tren de campaña como avisé de oficio desde Potosí y ha resuelto mandar la división de Lara en marzo o abril que llevará tres mil hombres; puedes contar que esta división que tiene tres batallones y dos escuadrones, es magnífica y propiamente veterana; pero para conservarla es menester que procuren acantonarla en un temperamento algo frío, porque si no, deben contar con un hospital en lugar de un cuerpo.

En tu carta del 21 de agosto me hablas de que el gobierno necesitaba dos batallones y un escuadrón de este ejército y casualmente en este mismo tiempo estaban marchando de La Paz para embarcarse en Panamá el Batallón Junín con mil cuatrocientas plazas y el Cuarto Escuadrón de Granaderos con doscientas. El Batallón de Callao con ochocientas plazas debe estar ya embarcándose o para embarcarse también para Panamá, de manera que anticipadamente estaba satisfecha la prevención del gobierno, con la remisión de 2.400 hombres. El Batallón de Junín es absolutamente preciso ponerlo en tierra fría; el del Callao puede quedarse en la costa porque está aclimatado.

Marchando la División Lora con tres mil hombres y los dos mil cuatrocientos que han ido, sólo quedan en el Perú de nuestro ejército tres mil infantes largos y cuatrocientos caballos de la División Córdova y mil doscientos hombres con Salom. Creo que pueden Vds. disponer libremente de dos mil hombres de esta fuerza, si acceden a que dos mil hombres colombianos queden en esta República Boliviana y dos batallones que parece quiere el gobierno del Perú en Lima por algún tiempo. Esto se entiende si está tranquila Colombia, porque si hay guerra y no nos dan parte en la defensa de nuestra patria, hasta maldeciremos a nuestro gobierno.

El día 6 hemos celebrado aquí el primer aniversario de Ayacucho con una magnífica fiesta; el Libertador estuvo muy contento. El Libertador me presentó ese día públicamente una espada que me envió de regalo la municipalidad de Lima que tiene un valor infinito por ser un presente en nombre de la capital del Perú; ella en sí misma vale seis mil pesos y está muy bien trabajada; y hecha toda, toda en el país. El general Santa Cruz me presentó la medalla de honor que me decretó el congreso del Alto Perú el 11 de julio; pero no puedo usarla sin consentimiento de nuestro gobierno. Aprecio esta medalla por ser única y la señal de un pueblo reconocido, porque realmente el Alto Perú me ha mostrado amistad; también esta medalla por su trabajo es buena, les ha costado a estos señores unos seis mil pesos. Te doy estas noticias, porque siendo mi amigo te alegrarás de cuanto sea en honor mío.

Me dices que piensas renunciar el ministerio de guerra, por cansado, pero no creo que debas hacerlo porque así estamos todos y sufrimos; yo soy un hombre enfermizo y creo que para siempre. Antes me veías tan escribidor y ahora muy rara vez tomo la pluma por causa de mi enfermedad del pecho. Pocos meses ha que también me sentí de una ingle, de manera que a decirle verdad, valgo tanto como una vieja maraca.

Según tu carta, tu familia va en mucho aumento y tienes chicos de todas las capitales de los departamentos, completando uno en la de la república. Haz mil cariños a tu familia; o Olalla que siempre es mi amiga querida; cuando escribas a Belén, Isabel, Sólita y Concha, diles que a inmensas distancias siempre las recuerdo con placer.

Sabes que siempre te ama de corazón,

Tu amigo y compañero,
ANTONIO

 Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

sábado, 9 de febrero de 2013

El nacimiento del Roraima


“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

Identidad y Tradición

El nacimiento del Roraima
Mitología Pemón

Habían pasado muchas lunas desde que Makunaima y sus hermanos comían las frutas del árbol maravilloso, cuando a Ma'nápe se le ocurrió de pronto la idea de derribarlo, y así se lo comunicó a los otros.

Entonces, Akuli, que era muy inteligente, le dijo:

- ¿Cómo piensas semejante cosa? El Wazacá nos da ahora sus frutos y todos podemos comer de ellos. Si lo derribas, en cambio; no sólo los perderemos, sino que además se producirá una gran inundación.

Todo esto lo escuchó Ma'nápe pensando no hacer ningún caso, porque era muy terco, así que se fue al rincón donde estaba su enorme hacha y, cargándosela al hombro, cruzó el valle y la selva en dirección al árbol del mundo.

Entonces, Akuli se fue detrás de él para ver si podía evitar la inundación. Y caminando uno tras otro pronto llegaron al lejano lugar cubierto de sombras y oloroso de perfumes donde el Wazacá elevaba su mole frondosa por encima y aún más arriba del techo de la selva.

Ma'nápe se acercó decididamente al árbol y probó su hacha en la impenetrable corteza. Y el hacha rebotó sobre la madera sin dejar la más pequeña señal de haberla rozado.

Entonces, Ma'nápe volvió de nuevo contra el Wazacá y dijo con su voz potente, que retumbaba por todo el bosque:

- Mazapa-yeg, élupa-yeg, makupa-yeg.

Invocando con este conjuro a los árboles mazapa, mamo y cariaca, que tienen la corteza muy blanda, para ver si el Wazacá se ablandaba también.

No bien hubo dicho las mágicas palabras, cuando la corteza del Wazacá se ablandó y el hacha de Ma'nápe se hundió en el tronco y empezó a penetrar más y más hacia adentro.

Akuli, entonces, se asustó muchísimo y rogó de nuevo a Ma'nápe que no intentara derribar el árbol; pero, viendo que Ma'nápe no lo escuchaba, se puso a recoger rápidamente cera de abejas y cáscaras de frutas y a tapar con esto los huecos que se iban abriendo en el árbol, para ver si de aquel modo detenía la inundación.

Pero Ma'nápe avanzaba aún más rápido en la destrucción del árbol del mundo, con su invocación a los árboles blandos.

A todos los fue nombrando uno a uno, y cuando finalmente dijo:

- Palulu-yeg.

El tronco se puso muy blando y el hacha entró tan adentro, que el Wazacá se desgarró en una enorme brecha que lo dejó unido solamente por un delgadísimo extremo, pues Ma'nápe había invocado con aquellas palabras la corteza de la papaya, que es blandísima.

Todos los hermanos habían llegado mientras tanto al lugar donde Ma'nápe y Akuli luchaban por conseguir sus contrarios deseos y, en el momento en que Ma'nápe parecía a punto de alcanzar el suyo, se escuchó un terrible grito que se alzó por encima de todos los ruidos de la selva:

- ¡Waina-yeg!

Era Anzikilán, que llegaba corriendo para salvar al árbol del mundo.

Y ante el nuevo conjuro, el Wazacá se volvió de pronto durísimo, pues Anzikilán había invocado la corteza del árbol Waina, que crece en las más altas montañas y cuyo tronco es tan duro como las rocas que forman el salto del Euteurimá.

El hacha se quedó entonces detenida sin avanzar nada, pero Ma'nápe, cerrado en su obsesión y sin desanimarse por esto, volvió a gritar con todas sus fuerzas:

- ¡Elupa-yeg, palulu-yeg!

Y el árbol del mundo, que ya tenía su tronco abierto como la entrada de una enorme y profundísima caverna, se descuajó con gran estrépito y derrumbó sobre la tierra sus anchas ramas extendidas hacia todos los vientos; su copa altísima y palpitante, cargada de frutos, y sus crujientes y poderosas raíces.

Arrastró el Wazacá en su caída piedras y barro, matas, hierbas y bejucos, empujando también a los árboles Elu-yeg y Yaluwazáluima-yeg, de los que se formaron las montañas que así se llaman ahora. Y de su tronco prodigioso, de sus raíces y de sus ramas se elevó la gran montaña Roraima, como un gigante de la llanura que ve pasar silenciosamente, tiempo tras tiempo, los soles, las lunas y los hombres.

La copa del Wazacá, con todos sus frutos, cayó rodando por la ladera norte de la montaña, y por eso en aquel lugar hay tantos platanales sin que nadie los haya sembrado. De ellos se aprovechan los malignos espíritus Máuari, que tienen sus casas en el Roraima y en otros cerros cercanos. Si la copa del árbol hubiera caído hacia el sur, serían los arekunas los que comerían sus frutos. 

No había cesado aún el ruido de la caída del Wazacá, que como un gran lamento llegó a los más apartados rincones del bosque y de la llanura, cuando surgió de su tronco un gran chorro de agua que empezó a inundarlo todo, pasando velozmente ante Makunaima y sus hermanos y salpicándoles de gotas brillantes y duras como flechas. 

Entre su espuma arrastraba el agua miles de peces y los hermanos los miraban con deseos de alcanzarlos, pero era tanta la fuerza de la corriente, que los más grandes desaparecían inmediatamente de la vista y sólo se iban quedando rezagados los más pequeños, por lo que ni Makunairra ni los otros pudieron coger ninguno de los que más apetecían.

Así fue cómo, cumpliéndose la predicción de Akuli, en aquellos tiempos lejanos, la tierra y los hombres conocieron la gran inundación.

Mitología Pemón

“Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

miércoles, 6 de febrero de 2013

Hablando de la paz



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

Escritos históricos 



 Hablando de la paz

Reflexión de  Galeano!! 

"Las guerras mienten. Ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: "yo mato para robar". Las guerras siempre invocan nobles motivos; matan en nombre de la paz, en nombre de Dios, en nombre de la civilización, en nombre del progreso, en nombre de la democracia. Y si por las dudas tanta mentira no alcanzara, ahí están los grandes medios de comunicación dispuestos a inventar enemigos imaginarios para justificar la conversión del mundo en un gran manicomio y un inmenso matadero.

En "Rey Lear", Shakespeare, había escrito que en este mundo los locos conducen a los ciegos. Y cuatro siglos después, los amos del mundo son locos enamorados de la muerte, que han convertido al mundo en un lugar donde cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable 10 niños... y cada minuto se gastan 3 millones de dólares... 3 millones de dólares por minuto en la industria militar que es una fábrica de muerte...

Las armas exigen guerras y las guerras exigen armas. Y los 5 países que manejan las Naciones Unidas, que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas resultan ser también los 5 principales productores de armas.

Uno se pregunta: hasta cuándo...?? hasta cuándo la paz del mundo estará en manos de los que hacen el negocio de la guerra...?? hasta cuándo seguiremos creyendo que hemos nacido para el exterminio mutuo y que el exterminio mutuo es nuestro destino...?? hasta cuándo...??

“La verdad es que tengo mala opinión de los optimistas, de la gente que vende recetas de la felicidad. Cuando escucho "compañeros, la esperanza no se pierde jamás, los pueblos avanzan", yo me pregunto: ¿esa receta se compra en la farmacia? Porque a mí me pasa que la esperanza se me escapa por un agujerito del bolsillo, y después vuelve. Y vuelve fortalecida. Las esperanzas verdaderas son las que desayunan dudas. Las certezas absolutas a mí no me las venden, ya no las creo. Me las vendieron cuando fui chico, en las clases de catecismo, después ya no.”

Galeano

Hablando de la paz

UN MUNDO FELIZ, UNA BELLA UTOPÍA.
VIVIMOS EN UN MUNDO INFELÍZ,
VIVIMOS RODEADOS DE HAMBRE,
VIVIMOS RODEADOS DE MISERIA,
VIVIMOS RODEADOS DE MUERTE, VIVIMOS RODEAMOS DE DESAMOR.

VIVIMOS RODEADOS EN UN MUNDO INFELÍZ,
NUESTROS OJOS ESTAN CERRADOS, INDIFERENTES.

NUESTRAS BOCAS CERRADAS, SIN LIBERTAD.

NUESTROS OIDOS SORDOS, INCAPACES DE ESCUCHAR A QUIEN NOS NECESITA,
NUESTRAS MANOS ATADAS, COHIBIDAS DE AYUDAR, DE DAR, DE ACARICIAR EL SUAVE SUSURRO DE LA FELICIDAD.

VIVIMOS EN UN MUNDO INFELÍZ, Y NO NOS DAMOS CUENTA DE QUE LA UTOPÍA SE PUEDE HACER REALIDAD, SOLO SI….

SOLO SI ABRIMOS NUESTRO OJOS Y VEMOS LA REALIDAD, LA MALDITA REALIDAD, LA MALDITA HAMBRE, LA MALDITA MISERIA, LA MALDITA MUERTE Y LA MALDITA INDIFERENCIA.

SOLO SI ABRIMOS NUESTRAS BOCAS Y GRITAMOS AL MUNDO ENTERO NUESTRO INCONFORMISMO  SOLO SI DESPERTAMOS DE ESTE SUEÑO, SOLO SI UTILIZAMOS NUESTRAS MANOS NO PARA DAÑAR, ROBAR, ROMPER, APRETAR, OPRIMIR, MATAR, ASESINAR, EXTERMINAR, QUITAR, PERJUDICIAR, DAMNIFICAR, ARRUINAR, USURPAR, ESTROPEAR, AVERIAR, TIRANIZAR, SUBYUGAR, ESCLAVIZAR Y AGOBIAR..

SOLO SI EDIFICAMOS LA UTOPÍA, LA BELLA UTOPÍA DE LA PAZ, LA BELLA UTOPÍA DEL AMOR Y DEL BIENESTAR.

VIVIMOS EN UN MUNDO DONDE LO TENEMOS TODO PERO NO NOS DAN NADA, DONDE NO EXISTEN LAS NECESIDADES, ¡¡¡¡ NO EXISTEN !!!!! NOS LAS HAN IMPUESTO, LAS HEMOS CREADO. VIVIMOS EN UN MUNDO
DONDE LA FELICIDAD SE  REPRESENTA CON CARITAS FELICES, MÁS NO CON ALEGRIAS Y SONRISAS DADAS. DONDE EL HAMBRE ES PROHIBIDA POR NUESTRA BELLA MADRE NATURALEZA PERO IMPUESTA POR NUESTRA SOCIEDAD, POR EL SISTEMA, POR EL GOBIERNO, POR LA GUERRA Y EL TAN DELICIOSO Y HERMOSO DINERO.

LA MUERTE NO SERIA MÁS PRODUCTO DEL CONFLICTO ($$$$), NI UN “SIMPLE ERROR”; LA MUERTE SERÍA EL FINAL DEL CICLO NATURAL DE LA VIDA, NO LO NATURAL DE ESTA VIDA.

LA LIBERTAD YA NO LA REPRESENTERÍAMOS CON DISTANCIA, SINO CON PENSAMIENTOS Y ACCIONES.

SOLO ASÍ EL HAMBRE NO SERÁ HAMBRE, LA MENTIRA NO SERÁ MENTIRA, LA FANTASÍA SERÁ REALIDAD, LA LOCURA SERÁ CORDURA, EL AMOR SERA UNIÓN Y DE LA UNIÓN CRECERÁ LA PAZ……………. Y POR FÍN MI BELLA UTOPÍA SE HARA REALIDAD…. —

Eduardo Galeano

“Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”