sábado, 28 de septiembre de 2013

La joven que se llevaron los peces



“Lo cuentan las voces de los que se resisten”

Identidad y Tradición
La joven que se llevaron los peces
(Leyenda JIvi y Piapoco)

Esta leyenda es común aunque con ligeras variantes al menos entre dos culturas indígenas que habitan en el Municipio Átures.

En una de las versiones, recogida en la comunidad Payaraima, ubicada en la carretera nacional, eje carretero norte, integrada por miembros de la cultura indígena Jivi se dice que cuando a las muchachas les llega su primera menstruación deben seguir un ritual y una serie de indicaciones para que no les pase lo que cuenta esta leyenda.

Según la tradición Jivi, hace mucho tiempo a una joven a la que le había venido por primera vez su menstruación y que permanecía acostada en un chinchorro colocado muy alto en la casa como lo indica el ritual, desobedeció la costumbre y mientras su madre salía al conuco dejándola al cuidado de sus hermanos menores, se escapó hasta el río para mirarse en el agua. 

La muchacha estaba fastidiada de permanecer acostada y no quería obedecer la indicación de quedarse en casa. Mientras se miraba en el agua, se divertía escupiendo sobre la superficie porque esto hacía venir a los peces hasta la orilla donde ellos comían su saliva.
Cada vez que salía de la casa les pedía a sus hermanitos que no le dijeran a su mamá de lo que ella estaba haciendo, y lo hacía cada vez que los adultos se iban al conuco o se alejaban de la comunidad. 

Un día los familiares antes de salir al conuco, dejaron asando en el fogón un pescado conocido como pavón y se fueron confiados dejando nuevamente a la joven con sus hermanitos. 

Cuando la muchacha y sus hermanitos estaban solos en la comunidad, vieron acercarse un grupo de siluetas que caminaban como personas, eran peces que la joven había provocado con sus visitas al río. Estos peces eran la manifestación de la presencia de los encantos o Arnavi como se les conoce en idioma Jivi. 

Los peces venían por ella. En el grupo había peces de muchas clases, hasta la tonina que es pez de río semejante al delfín. Traían dos tinajas de agua. El pavón que estaba en el fogón volvió a la vida con la presencia de los peces. 

El hermanito mayor de la muchacha salió corriendo para el conuco a dar aviso a sus familiares pidiendo auxilio, al darse cuenta de esto los peces se asustaron y se convirtieron en hombres. La muchacha trepó hasta su chinchorro que se encontraba a cuatro metros del piso, mientras los peces convertidos en hombres saltaban hacia el chinchorro donde estaba la joven pero no alcanzaban a llegar hasta donde ella se encontraba. 

Todos lo intentaron hasta que el saltón, pez que comúnmente es llamado payarita, logró llegar hasta el chinchorro donde estaba la joven y la obligó a tener relaciones con él abusando de ella. La joven quedó llena de baba de pescado y el saltón la arrojó del chinchorro para que abusaran de ella los demás peces convertidos en hombres. 

Cuando llegaron los familiares ya era demasiado tarde, las dos tinajas de agua que habían traído los peces fueron tumbadas al piso formando una pequeña laguna a la que se lanzaron todos los Arnavi o peces convertidos en hombres. La muchacha era llevada por la tonina que la lanzó al agua. 

La familia de la joven quedó flotando en la laguna mientras los hombres, convertidos otra vez en peces, abrían un surco de agua escapando con la joven por un pequeño río que llegó hasta el río mayor conocido por todos como el río Orinoco. 

Por eso cuando a una muchacha le llega su primera menstruación, mientras dure ésta no debe hablar con nadie ni para pedir alimentos, la madre o la abuela son las únicas encargadas de llevarle agua y alimentos. No debe comer pescado ni casabe hasta el día en que le hacen el ritual para purificarla y alejarla del deseo de los Arnavi y de los malos espíritus para que los encantos no se las lleven. 

En la cultura indígena Piapoco denominada también con el nombre de Tsatse se repite esta leyenda, pero con algunas variantes. 

En la comunidad Piapoco llamada Agua Blanca, ubicada en la carretera nacional en el eje carretero sur, existe la leyenda de Wakacholowa o la mujer encantada. 

Se dice que ocurrió realmente en una comunidad Piapoco, llamada Raya, ubicada en Vichada, Colombia. Se dice que en esa comunidad vivía una muchacha de muy buena presencia y de larga cabellera, como todas las mujeres Piapoco, llamada Kawichiluwa que no se había desarrollado y estaba en espera de la primera menstruación. Esta joven había sido orientada por su padre y sobre todo por su madre respecto a lo que podía y lo que no debía hacer. 

Kawichiluwa se iba todos los días al río a contemplar la belleza de los diferentes peces que ahí se encontraban. Cuando ella llegaba al río, se sentaba en la orilla y escupía al agua para que los peces pequeños se acercaran a comer su saliva, cuando estos llegaban, ella se alegraba y les decía: 

-"Cuando yo me desarrolle quiero que ustedes me vengan a buscar para irme a vivir con ustedes porque ustedes son muy bonitos y yo los quiero mucho". 

Pasado el tiempo Kawichiluwa se desarrolló y sus padres cumpliendo con la costumbre, la acostaron en un chinchorro que colgaron muy alto por quince días y la dejaron ahí sin que ella pudiera hablar con nadie y sólo podía beber un poquito de agua y yucuta. Su mamá y su abuela eran las que cuidaban de ella y al mismo tiempo la aconsejaban y la orientaban de lo bueno y lo malo que tenía que conocer y cómo debía comportarse, entre otras recomendaciones. 

Durante varios días sus padres se encargaban de los preparativos para el día de la ceremonia en la que su hija ya sería aceptada como una mujer desarrollada dentro de la comunidad. Llamaron a su familia para que los ayudara a buscar yuca, su madre les pidió a los hermanos pequeños de Kawichilawa que cuidaran de ella, que no la dejaron hablar con nadie y se fueron al conuco. De pronto se formó un mal tiempo, empezó a llover con muchos truenos y un viento tan fuerte que movía a los árboles de un lado a otro. 

Esto preocupó a uno de los hermanos de Kawichiluwa porque era la primera vez que veía llover tan fuerte. Se asustó mucho porque aquella lluvia no era normal y salió fuera de la casa y vio que a lo lejos venían muchas personas que se acercaban a la comunidad cantando y danzando. Él se asombró y se dio cuenta de que algo pasaba con su hermanita; mandó a otro hermano para que fuera a buscar a toda su familia al conuco. Éste salió corriendo en busca de ellos y aquella multitud de personas se acercaba más y más a la casa de Kewichiluwa. Cada vez llegaban más personas; aquella multitud eran los peces que venían transformados en personas. Adelante de todos estaban la tonina y entre ellos el abuelo raya que tenía una tapara llena de agua. Había ahí toda clase de peces convertidos en hombres. 

Cuando llegaron a la casa preguntaron al hermanito de la joven: 

-“¿Dónde está nuestra mujer que venimos a buscarla?”.

El niño no respondió pero el pescado asado que tenían para la ceremonia les respondió: 

-“Ella está aquí, pero no sé donde porque tengo los ojos asados”. 

Buscaron por todas las casas y la encontraron acostada allá arriba. La sapoara, convertido en hombre, ordenó a los peces que la bajaran. Cada uno trató de llegar hasta donde estaba Kawichiluwa pero sólo el saltón logró alcanzar el chinchorro y fue quien primero disfrutó del cuerpo de Kawichiluwa. Se dice que por esta hazaña es que se le da el nombre de saltón a este pez. Los demás peces convertidos en hombres pudieron llegar después hasta donde estaba ella y cada uno disfrutó de su cuerpo. 

Cuando los padres y la familia de Kawichiluwa llegaron al poblado, uno de ellos tensó su arco atravesando a uno de aquellos encantos, que también reciben el nombre de maguari y cayó al suelo donde se convirtió en un pez conocido como raya. Se dice que aquel pueblo de Vichada donde ocurrió esta historia, hay una marca en una piedra que tiene la forma de una raya y que fue en ese sitio donde ocurrió lo que se describe. 

Al caer el abuelo raya, la tapara que traía con agua se rompió y el líquido formó una laguna. Al ver esto Kawichiluwa, llena de baba de pescado entre las piernas, en los senos y gran parte del cuerpo, detuvo el enfrentamiento y le dijo a sus padres que la dejaran ir con aquellos encantos, que ella les había pedido ir con ellos cuando se desarrollara. 

El padre de Kawichiluwa le recordó que él y su familia siempre le habían aconsejado lo que debía y lo que no debía hacer. Le dijo también que por desobedecer las costumbres ella ahora viviría en el fondo del río y que nunca más se volverían a ver. Ella no moriría jamás pero tampoco volvería a estar entre los suyos. 

La dejaron ir con mucha tristeza para que se convirtiera en la reina de todos los peces. Su padre y su madre la llamaron Wakacholowa, que significa en idioma Piapoco “mujer encantada” y desde entonces todos la conocen por este nombre.

Por: GuiaViajesVirtual.com


“Por una conciencia Socialista, dejémonos de guardar silencio”

2 comentarios:

  1. Buenas noches:

    Gracias por su comentario en el blog de historia. Acabo de verlo. No tengo problemas en publicar su escrito en el blog, pero le agradecería me lo enviase a mi e-mail: docmanuel2000@hotmail.com.

    Saludos

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  2. Buenas tardes:
    He recibido su correo. Muy amable por enviarlo. Publico cada 15 días por falta de tiempo. Mañana se publicará una historia sobre indios venezolanos. Luego vendrá una historia de Inglaterra. Su escrito iría en el siguiente (31 de octubre), pero le avisaré con tiempo.
    Saludos y gracias por pensar que mi blog sería interesante para difundir su escrito.

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