sábado, 5 de marzo de 2011

PRINCIPIOS IMPERIALISTAS.

De: "TRABUCO" sieli67@yahoo.es

Asunto: PRINCIPIOS IMPERIALISTAS.

"ALERTA ES EL MISMO BRUJO… NO ES DIFERENTE ¡QUE CHIMBO!"

HABLEMOS CLARO:

Ahora me gustaría hablar claramente sobre algo, especialmente ahora que muchos se andan por las ramas, ahora que nadie dice lo que realmente piensa porque no es correcto, no es costumbre o porque nos trae recuerdos que es mejor dejar enterrados.

Precisamente por eso es necesario que alguien cuente las cosas como son.

Por supuesto que los extranjeros, incluso en el sur y en el este, son gente también. Nadie pone eso en duda. Tienen ojos, boca y nariz como nosotros. Sienten amor y miedo como nosotros y tienen talento o son tontos como nosotros y así sucesivamente. Está claro que entre ellos, al igual que entre nosotros, los hay más o menos decentes y que cuando crecen en las circunstancias apropiadas no tienen más propensión al crimen que la que podamos tener nosotros.

Pero no se trata de eso. Se trata de esto:

Nosotros tenemos que defender nuestra cultura, tenemos que defender nuestra riqueza sin la cual nuestra cultura no existiría.El hecho es que aquí vivimos en el país más rico del mundo.Y esto también va para todos aquellos que pueden leer esto,para los americanos tanto como para los suizos o los austriacos. Aquí tenemos prosperidad y una estructura social segura con las que los latinos o los africanos solo pueden soñar.

Los etíopes o los colombianos no pueden ni siquiera imaginárselas. Afrontemos los hechos como son: de los seis billones de habitantes del mundo, solo un billón vive en las 'naciones industrializadas' y curiosamente esos somos nosotros.Nosotros, el sexto de la humanidad, somos dueños de cuatro quintos de la riqueza de la Tierra, Consumimos el 70% de la energía, el 60% de la comida y el 85% de la madera de la tierra. Que pasaría si los otros simplemente vinieran y pidieran su parte, hasta ahora no han sido más que un millón o millón y medio de pobres diablos que llegan a nosotros huyendo de persecuciones policiales, de guerras o de hambre.

Bueno, pero ahí fuera no hay millones sino unos cuantos billones de pobres diablos llenos de envidia de nuestra prosperidad, nosotros, el sexto más rico, tenemos sesenta veces más que el sexto de los más pobres. Es una realidad que se tiene que asumir completamente sin avergonzarse de ello. Afrontemos los hechos como son: de los seis billones de habitantes del mundo, solo un billón vive en las 'naciones industrializadas'. Consumimos tanta gasolina como diez africanos negros. Un alemán emite tanto CO2 en el aire como 65 negros. En nuestra parte del mundo hay un coche por cada dos habitantes, contando a los niños. En la India, hay un coche por cada 455 personas. Afrontémoslo, si todos ellos quisieran vivir como nosotros, acabaríamos con el planeta, No hay suficiente petróleo en el mundo para que los latinos, los negros y los chinos conduzcan coches también. Esos son hechos.

Quien se pregunta, al comprar una falda de algodón barata de la India o un precioso pañuelo de seda, si son baratos porque están relacionados con la explotación laboral infantil, ¡nadie!, la caridad comienza en casa. Nuestra prioridad es pensar en nuestro futuro y en el de nuestra familia, en más nadie y eso es natural.

Los latinos o los africanos harían lo mismo si ellos fueran las naciones que dirigiesen el mundo No nos engañemos: el orden mundial entero descansa en la supremacía de las naciones industrializadas. Y las naciones industrializadas dan por sentado que tienen que hacer cualquier cosa para proteger su supremacía en el mundo, principalmente por medios políticos económicos y hasta bélicos si es necesario en estos días. No estamos sólo protegiendo nuestras fronteras contra la entrada de refugiados de los países pobres, sino también nuestros mercados de sus productos.

Por ejemplo:

No nos interesan tanto sus manufacturas textiles como sus materias primas. Importamos su cacao, pero nunca chocolate. Después de todo tenemos que proteger nuestra industria textil y chocolatera de la competencia. En verdad no tenemos el mínimo interés en que los países de ahí abajo establezcan sus propias industrias o se desarrollen. Lo que queremos es seguir vendiendo nuestros productos industriales a alto precio y comprarles materias primas baratas.

¿Pero, serán estas medidas económicas y políticas, siempre suficientes para asegurar nuestra supremacía en el mundo?

- Si es necesario utilizaremos cualquier día nuestras medidas militares -

Cuando asistimos al colapso del Imperio Rojo, algunas personas actuaron durante una temporada como si fuera a llegar la paz eterna. Pero para los más previsores estaba claro que los problemas no vendrían tanto del Este como del Sur. Desde la guerra del Golfo, una cosa queda clara: cuando Saddam Hussein intentó quedarse con Kuwait, la quinta parte más rica le echamos un buen rapapolvo como venganza.

Por suerte hicimos creer al mundo entero que estábamos tratando con un verdadero dictador y con un violador del derecho internacional, así nadie podía decir que no teníamos derecho a hacerlo. Pero no fue solo Saddam el que probó el significado de nuestra superioridad tecnológica-militar.

La guerra televisada mostró a todo el Sur quienes eran los dueños del mundo, y el señor Milosevic, que también por suerte es un dictador y un criminal de guerra, nos hizo un favor semejante para que nadie se atreviese a señalarnos haciéndonos co-responsables de la guerra al rechazar nuestro ultimátum y otros actos diplomáticos.

Mirándolo sin avergonzarnos estas guerras no son necesarias pero indiscutiblemente no todos nos beneficiamos de la misma manera de nuestras ventajas en el mundo. A unos pocos no se les tiene tanto en cuenta; pero contra eso no se puede hacer nada. Nuestro sistema es meritocrático como una competición de esquí: que uno sea doscientas centésimas de segundo más lento que el otro, no quiere decir que, por eso, sea peor esquiador. Pero, de acuerdo con las reglas, solo tres pueden obtener una medalla y el resto nada.

Hay algunos que saben que nunca ganarían una medalla, que nunca pertenecerán a la clase de los que tienen éxito y son famosos. Estos están frustrados y no se puede hacer nada para evitarlo. Por supuesto que sería muy agradable cambiar nuestra escala de valores y situar la amistad, la simpatía, el humor, o la capacidad de ser feliz y disfrutar la vida en lo alto de la escala, pero si lo hubiéramos hecho así no habríamos llegado a ser tan prósperos como somos hoy.

¡Tienen que entenderlo!:

Debemos nuestra prosperidad a nuestro sistema de valores, en el cual el éxito a costa de lo que sea se sitúa como el valor más privilegiado de la lista.

Ellos pasan por alto el hecho de que un mínimo de humanidad es necesario para mantener nuestra reputación en el mundo, lo cual, por supuesto, también contribuye a nuestros éxitos económicos. También pasan por alto el hecho de que el precio de ese ejercicio de humanidad no es tan alto. Los bancos alemanes por sí solos ganan cuarenta y cinco veces más con los intereses de los préstamos a países en vías de desarrollo de lo que los gobiernos federales gastan en ayuda a refugiados y a demandantes de asilo. Pero todavía uno tiene que mostrar cierto grado de entendimiento con esos enfervorizados y radicales jóvenes y no demonizarlos como extremistas de derecha o neonazis puros y duros.

Por supuesto que no es agradable prender fuego a las residencias de los demandantes de asilo o ir dando palizas racistas por ahí. Eso es primitivo y cruel, pero, sobre todo, estas acciones extremas perjudican nuestras relaciones internacionales y nuestra política comercial exportadora de forma directa. Pero detrás de esos estúpidos excesos, que repito siento que son completamente débiles, hay un sentimiento y un pensamiento totalmente realista: hay que construir un muro que nos proteja de las embestidas del Sur.

¡Pero no debemos permitir esos excesos!.

Debemos mantener el orden. Por otro lado, debemos reconocer que la premisa que esos excesos expresan es completamente saludable y es el resultado lógico de nuestra posición de poder económico y político en el mundo. Y probablemente, sí probablemente, algún día necesitemos esa actitud básica mucho más que hoy porque, quién puede decir que un día no tendremos que defender nuestros logros y nuestra posición en el mundo incluso militarmente.

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"POR ESTAS RAZONES UNÁMONOS CONTRA LA TIRANÍA IMPERIALISTA,
PARA SUPERAR LAS DURAS CIRCUNSTANCIAS QUE NOS ESTÁN RESERVADAS,
POR DECISIÓN DE LAS MANOS NO TAN INVISIBLES DEL IMPERIO".

"NO HAY PUEBLO VENCIDO"

"AL PASADO NO REGRESAREMOS JAMAS"

"TRABUCO" sieli67@yahoo.es

Publicado por ROMULO PEREZ “por una conciencia Socialista”

« ... Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez...»

martes, 1 de marzo de 2011

Hablando de “Pacheco”

IDENTIDAD Y TRADICION

Hablando de “Pacheco”

-¡Ahí viene Pacheco!... ¡Llegó Pacheco!...-

Por medio de estas líneas quiero expresar un poco de ese sentimiento que todos llevamos dentro, ese sentimiento colectivo que nos invade en navidad, cuando todo se viste de fiesta, resaltando que es una época de sabor y de festejo, de reuniones, de encuentros, en fin, de felicidad.

La navidad desde que comienza todo es alegría y cada uno de nosotros la disfruta intensamente, entre música, reuniones, brindis y ese delicioso arte culinario que nos distingue en todo el mundo entero, mostrando nuestra identidad cultural, la cual se expresa con fuerza, al ver esas reuniones colectivas de cada familia Venezolana, que hacen que estas fechas sean muy especiales de verdad.

Entre las manifestaciones culturales que se suelen celebrar en navidad y en algunos casos extenderse hasta febrero tenemos: los aguinaldos, el pesebre, las gaitas, las misas de aguinaldos, la mesa navideña, las parrandas, las paraduras del niño, las patinatas, las danzas de los pastores ó el velorio del niño Jesús, El día de los Santos inocentes, el día de Los locos y locaínas, El año nuevo y El año viejo, entre otras.

Además de las manifestaciones culturales antes mencionadas, también en Venezuela se están celebrando otras expresiones culturales no autóctonas de la Nación, como por ejemplo Halloween o noches de brujas, San Nicolás o Santa Claus, el Espíritu de la Navidad, el Árbol de Navidad, el Intercambio de Regalos, el dar o pedir el Aguinaldo, etc.

Todas estas manifestaciones nos llenan de una calidez social y familiar muy especial en donde la solidaridad y los valores humanos, marcan ese amor social que tenemos todos, haciendo del Venezolano ese ser especial que espera recibir el nuevo año lleno de esperanzas y proyectos que en el año viejo se realizaron a medias o simplemente no se realizaron.

Yo, en lo personal tengo un proyecto que anhelo realizar en los siguientes años por venir, y además espero que los lectores de estas líneas me apoyen y me ayuden a lograr ese propósito.

Se trata de darle forma física y fuerza a “Pacheco”, personaje legendario Venezolano, que siempre lo relacionamos con el frio Avileño (Waraira Repano), pero que nunca lo involucramos con nuestras festividades de navidad; de “Pacheco” nos hemos encargado los Venezolanos de regarlo por todo el mundo, de hecho la Real Academia Española lo reconoce como “Frio intenso”, y así lo conocen en Costa Rica, Ecuador, España y otras partes del mundo, además de Venezuela, pero “Pacheco” es mas que eso, el no solo representa al frio, también representa la humildad al ofrecer sus flores, frutas, legumbres y algunos tallados en maderas que solía hacer para los niños, no solo en venta, también los fiaba y en algunas ocasiones los regalaba a cambio de una sonrisa, éste excepcional personaje recoge en sí mismo todos los atributos que simboliza la navidad, es decir, además del frio navideño que nos invita a la unión familiar, el también representó y representa la nobleza y el amor a través de sus flores, la bondad y la prosperidad por las frutas y las legumbres que ofrecía, la esperanza y la alegría por sus tallados en madera y la amistad y la confianza al ser un ser muy querido en su época.

Algunos que conocen su historia nos cuentan

“Pacheco” era un hombre bueno y querendón, floricultor galipanero que vivió en el siglo XIX, aunque no se tiene fecha precisa de su existencia, se sabe que vivió en este siglo tomando como referencia al Ayuntamiento de Caracas, que en 1809 destina el terreno de la Plaza de San Jacinto a Mercado de las flores, frutas y dulces, y en febrero de 1865 el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco autoriza la demolición de la iglesia y utiliza la vieja estructura del convento para desarrollar en este espacio el Mercado de San Jacinto o Mercado Central, fusionando al mercado de las flores, frutas y dulces con el mercado que antes funcionaba en la Plaza Bolívar, llamada antiguamente Plaza Mayor o plaza del Mercado, antes de esta ultima fecha “Pacheco” tenía su punto preferido en el Mercado de las flores, y después de la fusión estableció su lugar favorito cerca de las jaulas de los vendedores de pájaros, frente al negocio “La Atarraya” (ver foto) y otros locales donde estaban a la mano el vasito de berro o el de aguardiente de caña, remedios infalibles para aliviar el frío intenso que se había traído consigo desde Galipán y la cumbre del Waraira Repano, aires con los que ponía a temblar a pobres y ricos.

Su casa estaba ubicada en el pueblito de Galipán en el Waraira Repano, de donde él era originario, esta majestuosa montaña es considerada todavía como el escudo que separa al clima caraqueño del clima litoralense, este era un pueblo lleno de flores y gente hacendosa, en donde sembraban los más hermosos claveles, las yerbas más olorosas, las más grandes legumbres y las más hermosas frutas, para vender todo eso en el mercado de la capital o mercado de San Jacinto, hay quienes dicen que a “Pacheco” no le gustaba mucho Caracas, aquella la de los techos Rojos, y aun menos La Guaira ya que no estaba acostumbrado ni al calor del litoral, ni al ruido de la ciudad, ni a las carretas a caballo, ni a los pregoneros, ni a muchas otras cosas más, es por eso que solo bajaba a la ciudad a partir de el mes de Noviembre, cuando en la montaña se fortalecía el frío, ya que de esta manera él sabia que Caracas estaría también más fresca y placentera, acostumbraba a bajar por el Camino de los Españoles y entraba por la Puerta de Caracas en La Pastora, allí hacia su primera parada, vendía parte de la carga frente a la Iglesia de “La Pastora”, luego continuaba su peregrinar hasta el Mercado de las flores primeramente (1809), y luego Mercado Central (1865) en San Jacinto en donde terminaba de vender lo que le quedaba, haciendo varios viajes desde Galipán hasta la ciudad y viceversa, de esta manera en Caracas se comenzó a asociar la llegada de “Pacheco” con la época más fría del año, que va desde Noviembre hasta Enero cuando él hacia el ultimo viaje y no regresaba más hasta el siguiente Noviembre.

“Pacheco” bajaba del cerro todavía a oscuras, en la madrugada por ese pequeño camino lleno de leyendas y mágicas historias, con su carreta llena de flores bonitas, frutas y verduras frescas para venderlas, además de algunas pequeñas tallas hechas en madera representativas de la vida que él llevaba como: culebritas, pajaritos, carretas, frutos, entre otros, para agradar a los niños y niñas del mercado y algunos en el camino. Se decía que por allí entraron los primeros españoles a Caracas, y que construyeron ese caminito de piedra a punta de sudor y espada, luchando constantemente contra los feroces caribes, que poblaron la montaña desde tiempos inmemoriales, también se decía que sus espíritus rondaban esos caminos, y se habían convertido en parte de la montaña, a “Pacheco” no le atemorizaban esos cuentos, él había nacido allí, él era parte del Waraira Repano y junto a sus mulas conocía cada una de las piedras, árboles y senderos que hacían parte del cerro, nadie como él podía ubicar las yerbas medicinales que la montaña escondía, cuando le hacían un encargo para un enfermo, solo él sabía reconocer el sonido de cada pájaro, cada culebra, cada viento rozando el follaje de los árboles, él se creía dueño de esa montaña que se levantaba entre el mar y el valle caraqueño, y por eso atravesaba siempre ese camino con su mula a un lado, más la neblina y el frio que le penetraban hasta los mismos huesos.

“Pacheco” se hizo querer tanto por los caraqueños, que aún estando él vivo le gastaban bromas que luego se convirtieron en dichos populares, por ejemplo: -¡Ahí viene Pacheco!... ¡llegó Pacheco!...-, - Si así está aquí de frío, ¿Cómo estará Pacheco?-, - que Pacheco está pegando -, -llegó Pacheco y llegó el frío-, entre otros; tales dichos se siguen utilizando hoy en día, no solo en Caracas, sino en toda Venezuela y en muchas partes del mundo. Quienes ni siquiera soñamos con conocer a “Pacheco”, conocemos por lo menos su relación con el frío, y algunos su historia, pero hay personas que sus antepasados si conocieron a este “insigne hombre”, y lo consagraron al tiempo, trasmitiendo de generación en generación no solo su historia, además también sus características; las personas que lo conocieron contaron: era un hombre humilde, sencillo, de barbas grisáceas hasta el cuello, de mirada fija, siempre estaba alegre, le gustaba vestir ropa clara usualmente blanca, en cuanto al calzado, variaba entre alpargatas y botas de cuero españolas, y según éste, el sombrero era de pelo de guama o de ala ancha español, también la ruana signaba su personalidad, usando según la ocasión una ruana de lana con flecos muy colorida o una inmensa capa de cuero, y acompañado constantemente por algunas de sus mulas con las que llegaba siempre con su colorida carga al mercado de San Jacinto.

Sin apartarse de la ruta que lo conducía desde Galipán hasta San Jacinto, “Pacheco” entre cantos y saludos, a pesar de que iba entregando su rural, variada e inagotable carga de colores, a sus clientes predilectos, las mulas siempre llegaban con la carreta repleta al mercado, como si no hubiera entregado un capullo; una vez en San Jacinto toda la mercancía volaba cual bandada de mariposas, quitándole el peso a la carreta y aliviando al jumento que se ponía a sonar sus cascos sobre el empedrado en demostración de alegría; tan famosas eran sus flores y lo que transportaba, que a los pocos minutos no le quedaba una azucena, ni un clavel, ni una rosa blanca, ni una talla de madera, ni siquiera una fruta para regalar a la moza que le sonreía al bajar las escalinatas del mercado, o al niño que sollozo esperaba algún presente.

Los abuelos de la Caracas de los techos rojos, siempre alegres y populacheros, les contaban a sus nietos que “Pacheco” era un personaje de leyenda, que bajaba del cerro encaramado en la fría neblina mañanera hasta llegar a la ciudad, para traer cual Mesías todo lo necesario que se utilizaba en tiempos de Navidad en las casas, para alegrar a grandes y chicos.

…La niebla era tan espesa que el Waraira Repano no se veía, desde hacía buen rato venían saliendo detrás de la espesa niebla los campesinos que bajaban por el camino de los españoles con sus mulas tan cargadas que apenas se les distinguían las orejas, de pronto se hizo un gran coro animado por los sonidos de las bestias, del fondo de la niebla del camino surgía un cántico leve que se oía con claridad porque venía del silencio de la montaña:

Caminito de Santiago
Iba un alma peregrina
Una noche tan oscura
Que ni una estrella lucía
Por donde el alma pasaba
La tierra se estremecía

La estrofa dejó un eco leve para luego desvanecerse sin que ninguna figura apareciera tras ella, en vano se esperó a “Pacheco”; él siempre bajaba cantando para que no le temblara la quijada y para infundir ánimo a sus mulitas que jadeaban echando chorros de vapor, los campesinos se regresaron a buscarlo pero sólo encontraron la carreta en mitad del camino, ni rastro de sus huellas ni las de su mula…

A partir de entonces “Pacheco” no se presentó más en la ciudad, su anciana figura no se volvió asomar tras el manto de la espesa neblina del Waraira Repano, pero el frio y la niebla si siguieron bajando como representantes del agricultor de sueños y esperanzas navideñas.

La Leyenda

Pacheco caminaba lentamente, consciente de no haber estado nunca en ese sitio, intentaba ubicar alguna imagen conocida, algún árbol, follaje, ladera, que lo sacara de la duda que ahora le albergaba, lo hacia despacio, peleando con la mula que ya no quería andar más, y enceguecido por la niebla espesa que cubría el sendero, se hallaba perdido en su montaña, sin tiempo y sin espacio, sin paisaje alguno que orientara sus pasos, de pronto se encontró con un largo y estrecho camino que subía hasta perderse de vista y a sabiendas de que ya ese día no podrían llegar a su destino, caminaron y caminaron hasta llegar a un claro, en medio del monte, nada rodeaba sus cuerpos mas que neblina y vegetación.

- Pacheco… - Pacheco…-

Oyó de pronto una voz honda, lejana y asustado, tomó su mula e intentó regresar rápidamente por el sendero que lo llevó allí, pero ya no había nada más que niebla a sus espaldas.

- No temas Pacheco -.

Se oyó nuevamente la voz, como si saliera de todas partes.

- Soy el espíritu de la montaña, ya es el momento de que vengas conmigo -.

“Pacheco” escuchaba en silencio y abrazado a la mula, mientras la misteriosa voz seguía hablándole.

- De ahora en adelante formarás parte de mí para siempre, serás el frío navideño y señor de la neblina, y como lo haz venido haciendo, bajarás desde muy temprano y bañarás en las mañanas con tu frío y tu humedad a todos los pobladores de la ciudad -.

¿Pero quien soy yo para merecer tanto honor?

Preguntó “Pacheco” al espíritu de la montaña y éste le respondió

-Desde hoy serás leyenda y cada Navidad recordarás a todos que estos son tiempos de unión familiar, y al conmemorarte ellos aprenderán a cuidarse, quererse y respetarse como tú les enseñaste mientras estuviste entre ellos -.

“Pacheco” ya no tenía miedo, sabía que éste era su destino y que nada le haría más feliz que convertirse en uno solo con su cerro adorado, poco a poco, su cuerpo y el de su mula se fueron volviendo niebla, y bajaron como una gran nube desde el follaje montaraz hasta la ciudad.

Todo el mundo se preguntaba el por qué de este sabroso frío repentino y ese rocío templado que rodeaba todas las cosas, - Y si aquí está así de frío... ¿Cómo estará Pacheco?.-, murmuraba la gente del mercado de San Jacinto, un poco extrañada al no verlo bajar de la montaña con su mula, su carreta y su carga colorida.

Desde entonces, se escucha la historia entre la del pueblo, y el refrán caraqueño poco a poco fue dándole forma a lo que ahora es el Pacheco de Navidad, por eso, al encumbrarse esa espesa nube que luego baja del Waraira Repano, todos reconocemos en ella al eterno personaje, y ahora decimos con alegría en Navidad: ...

-¡Ahí viene Pacheco!... ¡Llegó Pacheco!...-

En la navidad del 2010 mí esposa mí hija y yo, de alguna manera le dimos forma física a éste insigne personaje (ver fotos), y a partir del mes de Noviembre de cada año estaremos conmemorando a éste icono navideño nuestro, ya que entendemos y nos llena de orgullo saber que tenemos valores autóctonos que pueden tener y tienen relevancia y significado en otras latitudes, es por ello que el llamado a los lectores, es de apoyo a ésta propuesta, y que a partir de las próximas Navidades conmemoremos todos la llegada de “Pacheco”; ya para cerrar e inspirado en la estrofa que el cantaba en su bajada a caracas le escribí unas letras dedicadas a este legendario personaje y a su pintoresca labor, para recrear de alguna manera su caminar por el Ávila, con la intención de invitar y animar a los lectores a crear unas parranditas navideñas homenajeando a “Pacheco”.

Llegó Pacheco

Ahí viene Pacheco, llegó Pacheco
Está entrando la Navidad
Ay que frío, que frío el que tengo
Que frío el que a mí me da

Caminito de Santiago
Iba un alma peregrina
Una noche tan oscura
Que ni una estrella lucía
Por donde el alma pasaba
La tierra se estremecía

Ahí viene Pacheco, llegó Pacheco
Está entrando la Navidad
Ay que frío, que frío el que tengo
Que frío el que a mí me da

Desde el pueblo e Galipán
En el Waraira Repano
Flores, legumbres y frutos
Son tallados con sus manos
Camino hacia San Jacinto
Donde esperan sus hermanos

Ahí viene Pacheco, llegó Pacheco
Está entrando la Navidad
Ay que frío, que frío el que tengo
Que frío el que a mí me da

Frente al puesto la Atarraya y la venta de los pájaros
Te esperan todos contentos con tu carga colorida
Con un vasito de berro o de aguardiente de caña
Para mitigar el frio y calentar la mañana

Ahí viene Pacheco, llegó Pacheco
Está entrando la Navidad
Ay que frío, que frío el que tengo
Que frío el que a mí me da

Autor: Rómulo Pérez

Lo cuentan las voces de los que se resisten.

Publicado por ROMULO PEREZ “por una conciencia Socialista”

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01/03/11

viernes, 18 de febrero de 2011

¡ANIMALES QUE PRODUCEN MINERALES PRECIOSOS!

IDENTIDAD Y TRADICION

¡ANIMALES QUE PRODUCEN MINERALES PRECIOSOS!

Un organismo extraterrestre ha habitado durante miles de años en las entrañas del planeta Tierra. Más específicamente, en las profundidades de la selva venezolana.

Aspecto Identitario

El Escudo Guayanés es el enclave geológico más antiguo de la tierra, con 3.500 millones de años, está ubicado al sur del río Orinoco, este paisaje es lo que queda de una enorme meseta de sedimentos que se depositaron antes de que se formaran los océanos. Los tepuyes (morada de los dioses en lengua Pemón) nunca estuvieron bajos las aguas, y nunca fueron cubiertos por los hielos de las glaciaciones, por lo que sus cimas, son los últimos santuarios de reliquias de flora y fauna que existen sobre el planeta, se convirtieron además en el refugio de las especies sobrevivientes a la catástrofe de la inundación, y el hombre hizo de sus cimas su hogar hasta que bajaron las aguas.

La lengua Pemón es hablada por más de 20.000 personas y pertenece a la familia lingüística Caribe. Se encuentran en las subregiones del Canaima y la Gran Sabana en el sur-este del Estado Bolívar, Pemón significa “hombre”, y su mitología nos brinda pequeños fragmentos del mundo a través de su flora y su fauna dándonos explicaciones de la vida, cuando nos acercamos al mundo Pemón resalta su literatura o estética que contiene la palabra mágica y poética capaz de transformar al mundo. Según la mitología de la zona, en estos tepuyes nació la Venus Zonda-Tiká, diosa de la melodía y de las sierras, y en el Auyántepuy o montaña del infierno, viven los espíritus malignos de Mariwitón y Tramán Chitá, por lo que los nativos son incapaces de subir hasta su cumbre.

En la Gran Sabana, existen alrededor de 115 tepuyes, frecuentemente superan los 1.000 metros de desnivel con respecto a la jungla circundante, pese a los sólidos que se ven, estos tepuyes no son un único bloque compacto de tierra. Suelen estar perforados por cuevas de inmensa riqueza mineral, con variedad de fauna y flora que sólo habita en estos raros ecosistemas, prueba de ello es una extraña planta o espécimen que fue hallado en una enorme cueva que se ubica en las laderas del Chimantá Tepuy, “un curioso contexto geográfico que existe en la Guayana venezolana, un lugar realmente enorme, con un río turbulento, cataratas, cúpulas y galerías gigantescas, que logran tener dimensiones de 60 metros de ancho y 20 metros de alto, es una de las regiones más inaccesibles e inexploradas del mundo, además de ser una de las zonas biológicamente más ricas y geológicamente más antiguas”. El nombre científico dado a esta extraña planta es bioespelotema, mejor conocido como “arbolito de vidrio” de origen extraterrestre, que posiblemente se anidaron en la caverna hace miles de años, es un tipo de mineral vivo, que cuelgan desafiando la ley de la gravedad y sólo existen en Venezuela. Se trata de un ser vivo que, al igual que el resto, nace, crece, se reproduce y muere. Aunque es biológico, como una planta, produce ópalo como si fuera un mineral.

No existe otra evidencia de un ser vivo que produzca ópalo “material sílice semejante al vidrio, cuyo proceso es mineral”, su composición y temperatura favorece la producción del "ópalo amorfo", y el único en el mundo es el encontrado en Venezuela, dentro de esta cueva, que permaneció escondida en la majestuosidad del macizo Chimantá Tepuy, “considerado este como una de las montañas más enigmáticas y seductoras del complejo de mesetas o tepuyes del Escudo de Guayana”. La gran entrada de esta cueva es una gruta, y la misma fue bautizada como “La Boca del Mamut”, y mide 150 metros de ancho por 50 metros de altura, independiente de la inmensa longitud que pueda tener esta cueva, en su interior se encontraron hallazgos de incalculable valor para la ciencia como es el caso de formaciones rocosas, de cuya procedencia se presume no pertenece al planeta tierra, se trata de árboles de roca que crecen desde el suelo, en la oscuridad, a tres kilómetros de profundidad en donde no hay ni una gota de agua que les pueda dar forma, además se encuentran decenas de metros por arriba de las zonas de inundaciones, así que el agua que proviene de los ríos subterráneos tampoco los alimenta. Son formaciones rocosas que tienen vida propia, asimismo se registraron nuevas especies de fauna cuando apenas se están llevando a cabo las primeras exploraciones.

Otro hallazgo de relevancia es el cráter que se ubica cercano a la base del Chimantá Tepuy, el cual contiene fragmentos del meteorito que lo ocasionó, los procesos erosivos y el clima han borrado muchos cráteres de la superficie terrestre; y en algunos casos, a pesar de su antigüedad de miles de millones de años aún pueden apreciarse, éstos están siendo estudiados, y éste, es el primer cráter de éste tipo encontrado en la zona.

Existe una extraña leyenda que cuentan los nativos del lugar acerca de estos cráteres, "Ellos relatan que la región de Jaua-Jidi es un bosque de gran densidad, casi impenetrable y apenas habitado, el cual esta repleto de abundantes plantas y animales vivientes de especies desconocidas, o que se creen extintas. Con gran asombro mencionan un subterráneo de 1.500 metros de longitud que une internamente a los cráteres de la zona, y, que según ellos estaría aún actualmente en uso, pues se han encontrados en él huellas de tránsitos recientes. Varias veces, hombres extraños y extrañamente vestidos han sido vistos en los bosques de Jaua-Jidi, no parecen querer acercarse a los nativos, y se aventuran sólo a poca distancia de los cráteres. Su piel es de color marfil amarillento: tienen grandes ojos, como los de los jaguares y largos cabellos de diferentes colores, parecen temerosos y huyen en cuanto oyen un ruido insólito, se cree que viven en una región que se extiende en el fondo de los cráteres y en inmensas salas subterráneas. Dicen que hay entradas secretas y desconocidas que dan al bosque".

El líder Pemón Leonardo dice “No hay en nuestra lengua palabras para explicar lo que hemos visto, porque de esto sólo se habla en los sueños”.

La idea de que existía esta cueva se fue formando desde los años sesenta a través de vistazos hechos desde el aire y de fotografías tomadas durante diferentes vuelos y observadas con un estetoscopio, para armar una imagen tridimensional, y fue apenas el sábado 27 de marzo de 2004 cuando un grupo de pioneros, formados por Brewer Carías, su hijo Charles Brewer-Capriles, Federico Mayoral, Luís Carnicero, Francisco Tamayo, Alberto Tovar, Eduardo Wallis, Alejandro Chumaceiro y Alfredo Chacón; pisaron la cueva por primera vez para comenzar con las labores de exploración , a partir de ese momento, los investigadores recogieron datos y muestras de la fauna y la flora del lugar, además, recolectaron minerales atípicos, los cuales han sido estudiados por expertos internacionales en cuatro exploraciones hechas, entre ellos se cuentan, además de los ya mencionados, los venezolanos Francisco Delascio, Ricardo Guerrero, César Barrio y Hernán Biord y los checos y eslovacos Richard Bouda, Pavel Barabás, Peter Medzihradsk, Erik Kapuscian, Marian Majercak, Zolo Agh, Zdenko Hochmuth, Jan Pavlik y Marcel Griflik. Para lograr el éxito de estos estudios, las expediciones fueron preparadas minuciosamente en cuanto a técnicas y equipos altamente sofisticados, además se realizaron investigaciones espeleológicas y zoológicas y estudios tipológicos con recolecta de muestras.

Aspecto Científico

La Nasa confirmó que existe un extraño mineral clasificado como “Bioespeleotema”, con características de ser vivo, localizado en una cueva venezolana, en los dominios geográficos del Autana, cerro mítico de los nativos de la Gran Sabana venezolana, en cuyo interior se han encontrado microorganismos únicos que se considera provienen de Marte, porque son muy semejantes a otros descubiertos en pruebas realizadas en ese planeta, se trata de un microorganismo exobiológico (del espacio exterior), mitad vegetal y con rasgos minerales el cual increíblemente produce piedras de ópalo, así lo reporta el análisis de las muestras enviadas a los laboratorios de la agencia espacial en Madrid.

Bioespelotema, palabra compuesta por el prefijo bio, de biológico o ser vivo, y espelotema, que es lo que define a las formaciones minerales secundarias. Es un término que podría ser entendido como minerales vivos, que sólo se han encontrado en las profundidades de esta cueva venezolana, creciendo en “colonias”, desafiando la gravedad “de abajo hacia arriba” con formas similares a ramas de árboles y sin contacto con agua.

Las muestras de los bioespelotemas, término propuesto por Charles Brewer Carías, descubridor de la cueva y que define a estos organismos biológicos que producen ópalo, fueron recogidas durante una exploración realizada en mayo de 2006, liderada por Vicente Marcano, especialista en exobiología, coordinador del laboratorio de biología y química evolutiva en el Centro de Microscopía de la Universidad de Los Andes, investigador para el Centro Ames de la NASA y líder de la investigación para la composición biológica y formación de espelotemas, a la que también asistieron los investigadores Orlando Naranjo, Javier Mesa y Federico Mayoral.
Brewer Carías cuenta que "las muestras estériles y refrigeradas de espelotemas fueron llevadas en vuelo directo a Madrid, donde el profesor Marcano había sido invitado para estudiarlas en el laboratorio perteneciente a la NASA y donde se encontró, además de que hay microorganismos responsables de esas extrañas estructuras, que parecen tener origen exobiológico; es decir, que provienen del espacio exterior", afirma el descubridor quien añadió que provendrían de Marte, desde donde habrían llegado a través de un meteorito.

Se trata de una forma de vida universal del sistema solar, la explicación es que el ecosistema de la cueva, virgen hasta 2004, es similar al que tendría Marte, según pruebas realizadas, allá se encontró "ópalo amorfo", similar al obtenido, hasta ahora, sólo en la cueva, el ópalo amorfo se genera por unión de varias bacterias a una temperatura de 13 grados centígrados, el dióxido de carbono juega un rol importante en el ecosistema marciano y en el de la cueva, el 98% de Marte está compuesto por dióxido de carbono y dentro de la caverna la concentración de carbono septuplica a la del medio ambiente externo, en Marte, el hierro está en grandes volúmenes y en estos tepuyes es de los minerales más importantes.

Encontrar seres vivos que producen ópalo es el último eslabón de una larga cadena de asombros, además se dice que provienen del planeta Marte y solo se encuentran en Venezuela. ¡¡¡Quién lo Diría!!!

Descubrir los misterios de esta inmensa riqueza biológica y cultural es un reto no sólo de los investigadores y científicos que la desentrañan para beneficio de la humanidad sino también de los que apostamos por la divulgación y el conocimiento de estos saberes con el propósito de formar un ciudadano más consciente de nuestra identidad.

Lo cuentan las voces de los que se resisten.

Publicado por ROMULO PEREZ “por una conciencia Socialista”

« ... Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez...»

Rómulo Pérez
C.I. V-6.364.374
13/09/10

martes, 8 de febrero de 2011

¿QUIÉN DESATÓ LA VIOLENCIA EN GUATEMALA?

EL REY AZÚCAR Y OTROS MONARCAS AGRÍCOLAS

¿QUIÉN DESATÓ LA VIOLENCIA EN GUATEMALA?

En 1944, Ubico cayó de su pedestal, barrido por los vientos de una revolución de sello liberal que encabezaron algunos jóvenes oficiales y universitarios de la clase media.

Juan José Arévalo, elegido presidente, puso en marcha un vigoroso plan de educación y dictó un nuevo Código del Trabajo para proteger a los obreros del campo y de las ciudades.

Nacieron varios sindicatos; la United Fruit Co., dueña de vastas tierras, el ferrocarril y el puerto, virtualmente exonerada de impuestos y libre de controles, dejó de ser omnipotente en sus propiedades.

En 1951, en su discurso de despedida, Arévalo reveló que había debido sortear treinta y dos conspiraciones financiadas por la empresa. El gobierno de Jacobo Arbenz continuó y profundizó el ciclo de reformas. Las carreteras y el nuevo puerto de San José rompían el monopolio de la frutera sobre los transportes y la exportación. Con capital nacional, y sin tender la mano ante ningún banco extranjero, se pusieron en marcha diversos proyectos de desarrollo que conducían a la conquista de la independencia.

En junio de 1952, se aprobó la reforma agraria, que llegó a beneficiar a más de cien mil familias, aunque sólo afectaba a las tierras improductivas y pagaba indemnización, en bonos, a los propietarios expropiados. La United Fruit sólo cultivaba el ocho por ciento de sus tierras, extendidas entre ambos océanos.

La reforma agraria se proponía «desarrollar la economía capitalista campesina y la economía capitalista de la agricultura en general», pero una furiosa campaña de propaganda internacional se desencadenó contra Guatemala: «La cortina de hierro está descendiendo sobre Guatemala», vociferaban las radios, los diarios y los proceres de la OEA.

El coronel Castillo Armas, graduado en Fort Leavenworth, Kansas, abatió sobre su propio país las tropas entrenadas y pertrechadas, al efecto, en los Estados Unidos. El bombardeo de los F-47, con aviadores norteamericanos, respaldó la invasión. «Tuvimos que deshacernos de un gobierno comunista que había asumido el poder», diría, nueve años más tarde, Dwight Eisenhower. Las declaraciones del embajador norteamericano en Honduras ante una subcomisión del Senado de los Estados Unidos, revelaron el 27 de julio de 1961 que la operación libertadora de 1954 había sido realizada por un equipo del que formaban parte, además de él mismo, los embajadores ante Guatemala, Costa Rica y Nicaragua. Allen Dulles, que en aquella época era el hombre número uno de la CÍA, les había enviado telegramas de felicitación por la faena cumplida.

Anteriormente, el bueno de Allen había integrado el directorio de la United Fruit Co. Su sillón fue ocupado, un año después de la invasión, por otro directivo de la CÍA, el general Walter Bedell Smith. Foster Dulles, hermano de Allen, había encendido de impaciencia en la conferencia de la OEA que dio el visto bueno a la expedición militar contra Guatemala. Casualmente, en sus escritorios de abogado habían sido redactados, en tiempos del dictador Ubico, los borradores de los contratos de la United Fruit.

La caída de Arbenz marcó a fuego la historia posterior del país. Las mismas fuerzas que bombardearon la ciudad de Guatemala, Puerto Barrios y el puerto de San José al atardecer del 18 de junio de 1954, están hoy en el poder. Varias dictaduras feroces sucedieron a la intervención extranjera, incluyendo el período de Julio César Méndez Montenegro (1966-1970), quien proporcionó a la dictadura el decorado de un régimen democrático. Méndez Montenegro había prometido una reforma agraria, pero se limitó a firmar la autorización para que los terratenientes portaran armas, y las usaran. La reforma agraria de Arbenz había saltado en pedazos cuando Castillo Armas cumplió su misión devolviendo las tierras a la United Fruit y a los otros terratenientes expropiados.

1967 fue el peor de los años del ciclo de la violencia inaugurado en 1954. Un sacerdote católico norteamericano expulsado de Guatemala, el padre Thomas Melville, informaba al National Catholic Repórter, en enero de 1968: en poco más de un año, los grupos terroristas de la derecha habían asesinado a más de dos mil ochocientos intelectuales, estudiantes, dirigentes sindicales y campesinos que habían «intentado combatir las enfermedades de la sociedad guatemalteca».

El cálculo del padre Melville se hizo en base a la información de la prensa, pero de la mayoría de los cadáveres nadie informó nunca: eran indios sin nombres ni orígenes conocidos, que el ejército incluía, algunas veces, sólo como números, en los partes de las victorias contra la subversión.

La represión indiscriminada formaba parte de la campaña militar de «cerco y aniquilamiento» contra los movimientos guerrilleros. De acuerdo con el nuevo código en vigencia, los miembros de los cuerpos de seguridad no tenían responsabilidad penal por homicidios, y los partes policiales o militares se consideraban plena prueba en los juicios.

Los finqueros y sus administradores fueron legalmente equiparados a la calidad de autoridades locales, con derecho a portar armas y formar cuerpos represivos. No vibraron los teletipos del mundo con las primicias de la sistemática carnicería, no llegaron a Guatemala los periodistas ávidos de noticias, no se escucharon voces de condenación. El mundo estaba de espaldas, pero Guatemala sufría una larga noche de San Bartolomé.

La aldea Cajón del Río quedó sin hombres, y a los de la aldea Tituque les revolvieron las tripas a cuchillo y a los de Piedra Parada los desollaron vivos y quemaron vivos a los de Agua Blanca de Ipala, previamente baleados en las piernas; en el centro de la plaza de San Jorge clavaron en una pica la cabeza de un campesino rebelde.

En Cerro Gordo, llenaron de alfileres las pupilas de Jaime Velázquez; el cuerpo de Ricardo Miranda fue encontrado con treinta y ocho perforaciones y la cabeza de Haroldo Silva, sin el cuerpo de Haroldo Silva, al borde de la carretera a San Salvador; en Los Mixcos cortaron la lengua de Ernesto Chinchilla; en la fuente del Ojo de Agua, los hermanos Oliva Aldana fueron cosidos a tiros con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados; el cráneo de José Guzmán se convirtió en un rompecabezas de piezas minúsculas arrojadas al camino; de los pozos de San Lucas Sacatepequez emergían muertos en vez de agua; los hombres amanecían sin manos ni pies en la finca Miraflores. A las amenazas sucedían las ejecuciones o la muerte acometía, sin aviso, por la nuca; en las ciudades se señalaban con cruces negras las puertas de los sentenciados. Se los ametrallaba al salir, se arrojaban los cadáveres a los barrancos.

Después no cesó la violencia. Todo a lo largo del tiempo del desprecio y de la cólera inaugurado en 1954, la violencia ha sido y sigue siendo una transpiración natural de Guatemala. Continuaron apareciendo, uno cada cinco horas, los cadáveres en los ríos o al borde de los caminos, los rostros sin rasgos, desfigurados por la tortura, que no serán identificados jamás. También continuaron, y en mayor medida, las matanzas más secretas: los cotidianos genocidios de la miseria. Otro sacerdote expulsado, él padre Blase Bonpane, denunciaba en el Washington Post, en 1968, a esta sociedad enferma: «De las setenta mil personas que cada año mueren en Guatemala, treinta mil son niños. La tasa de mortalidad infantil en Guatemala es cuarenta veces más alta que la de los Estados Unidos».

Lo cuentan las voces de los que se resisten.

Extractos del libro “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

Publicado por ROMULO PEREZ “por una conciencia Socialista”

« ... Hemos guardado un silencio muy parecido a la estupidez...»

lunes, 31 de enero de 2011

LA CRISIS DE LOS AÑOS TREINTA:

EL REY AZÚCAR Y OTROS MONARCAS AGRÍCOLAS

LA CRISIS DE LOS AÑOS TREINTA:

«ES UN CRIMEN MÁS GRANDE MATAR Á UNA HORMIGA QUE A UN HOMBRE»

El café dependía del mercado norteamericano, de su capacidad de consumo y de sus precios; las bananas eran un negocio norteamericano y para norteamericanos. Y estalló, de golpe, la crisis de 1929. El crack de la Bolsa de Nueva York, que hizo crujir los cimientos del capitalismo mundial, cayó en el Caribe como un gigantesco bloque de piedra en un charquito. Bajaron verticalmente los precios del café y de las bananas, y no menos verticalmente descendió el volumen de las ventas.

Los desalojos campesinos recrudecieron con violencia febril, el desempleo cundió en el campo y en las ciudades, se levantó una oleada de huelgas; se abatieron bruscamente los créditos, las inversiones y los gastos públicos, los sueldos de los funcionarios del Estado se redujeron casi a la mitad en Honduras, Guatemala y Nicaragua.

El equipo de dictadores llegó sin demora para aplastar las tapas de las marmitas; se abría la época de la política de la Buena Vecindad en Washington, pero era preciso contener a sangre y fuego la agitación social que por todas partes hervía. Alrededor de veinte años -unos más, otros menos- permanecieron en el poder Jorge Ubico en Guatemala, Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador, Tiburcio Carias en Honduras y Anastasio Somoza en Nicaragua.

La epopeya de Augusto César Sandino conmovía al mundo. La larga lucha del jefe guerrillero de Nicaragua había derivado a la reivindicación de la tierra y levantaba en vilo la ira campesina. Durante siete años, su pequeño ejército en harapos peleó, a la vez, contra los doce mil invasores norte-americanos y contra los miembros de la guardia nacional. Las granadas se hacían con latas de sardinas llenas de piedras, los fusiles Springfield se arrebataban al enemigo y no faltaban machetes; el asta de la bandera era un palo sin descortezar y en vez de botas los campesinos usaban, para moverse en las montañas enmarañadas, una tira de cuero llamada caite. Con música de Adelita, los guerrilleros cantaban:

En Nicaragua, señores,
le pega el ratón al gato.

Ni el poder de fuego de la Infantería de Marina ni las bombas que arrojaban los aviones resultaban suficientes para aplastar a los rebeldes de Las Segovias.

Tampoco las calumnias que derramaban por el mundo entero las agencias informativas Associated Press y United Press, cuyos corresponsales en Nicaragua eran dos norteamericanos que tenían en sus manos la aduana del país.

En 1932, Sandino presentía: «Yo no viviré mucho tiempo». Un año después, al influjo de la política norteamericana de la Buena Vecindad, se celebraba la paz. El jefe guerrillero fue invitado por el presidente a una reunión decisiva en Managua. Por el camino cayó muerto en una emboscada. El asesino, Anastasio Somoza, sugirió después que la ejecución había sido ordenada por el embajador norteamericano Arthur Bliss Lañe. Somoza, por entonces jefe militar, no demoró mucho en instalarse en el poder. Gobernó Nicaragua durante un cuarto de siglo y luego sus hijos recibieron, en herencia, el cargo.

Antes de cruzarse el pecho con la banda presidencial, Somoza se había condecorado a sí mismo con la Cruz del Valor, la Medalla de Distinción y la Medalla Presidencial al Mérito. Ya en el poder, organizó varias matanzas y grandes celebraciones, para las cuales disfrazaba de romanos, con sandalias y cascos, a sus soldados; se convirtió en el mayor productor de café del país, con 46 fincas, y también se dedicó a la cría de ganado en otras 51 haciendas. Nunca le faltó tiempo, sin embargo, para sembrar también el terror. Durante su larga gestión de gobierno, no pasó, la verdad sea dicha, mayores necesidades, y recordaba con cierta tristeza los años juveniles, cuando debía falsificar monedas de oro para poder divertirse.

También en El Salvador estallaron las tensiones como consecuencia de la crisis. Casi la mitad de los obreros bananeros de Honduras eran salvadoreños y muchos fueron obligados a retornar a su país, donde no había trabajo para nadie. En la región de Izalco, se produjo un gran levantamiento campesino en 1932, que se propagó rápidamente a todo el occidente del país. El dictador Martínez envió a los soldados, con equipos modernos, a combatir contra «los bolcheviques». Los indios pelearon a machete contra las ametralladoras y el episodio se cerró con diez mil muertos.

Martínez, un brujo vegetariano y teósofo, sostenía que «es un crimen más grande matar a una hormiga que a un hombre, porque el hombre al morir reencarna, mientras que la hormiga muere definitivamente».

Decía qué él estaba protegido por «legiones invisibles» que le daban cuenta de todas las conspiraciones y mantenía comunicación telepática directa con el presidente de los Estados Unidos. Un reloj de péndulo le indicaba, sobre el plato, si la comida estaba envenenada; sobre un mapa, le señalaba los lugares donde se escondían enemigos políticos y tesoros de piratas. Solía enviar notas de condolencia a los padres de sus víctimas y en el patio de su palacio pastaban los ciervos. Gobernó hasta 1944.

Las matanzas se sucedían por todas partes. En 1933, Jorge Ubico fusiló en Guatemala a un centenar de dirigentes sindicales, estudiantiles y políticos, al tiempo que reimplantaba las leyes contra «la vagancia» de los indios. Cada indio debía llevar una libreta donde constaban sus días de trabajo; si no se consideraban suficientes, pagaba la deuda en la cárcel o arqueando la espalda sobre la tierra, gratuitamente, durante medio año.

En la insalubre costa del Pacífico, los obreros que trabajaban hundidos hasta las rodillas en el barro cobraban treinta centavos por día, y la United Fruit demostraba que Ubico la había obligado a rebajar los salarios.

En 1944, poco antes de la caída del dictador, el Reader's Digest publicó un artículo ardiente de elogios: este profeta del Fondo Monetario Internacional había evitado la inflación bajando los salarios, de un dólar a veinticinco centavos diarios, para la construcción de la carretera militar de emergencia, y de un dólar a cincuenta centavos para los trabajos de la base aérea en la capital.

Por esta época, Ubico otorgó a los señores del café y a las empresas bananeras el permiso para matar: «Estarán exentos de responsabilidad criminal los propietarios de fincas...». El decreto llevaba el número 2.795 y fue restablecido en 1967, durante el democrático y representativo gobierno de Méndez Montenegro.

Como todos los tiranos del Caribe, Ubico se creía Napoleón. Vivía rodeado de bustos y cuadros del Emperador, que tenía, según él, su mismo perfil. Creía en la disciplina militar: militarizó a los empleados de correo, a los niños de las escuelas y a la orquesta sinfónica. Los integrantes de la orquesta tocaban de uniforme, a cambio de nueve dólares mensuales, las piezas que Ubico elegía y con la técnica y los instrumentos por él dispuestos. Consideraba que los hospitales eran para los maricones, de modo que los pacientes recibían asistencia en los suelos de los pasillos y los corredores, si tenían la desgracia de ser pobres además de enfermos.

Lo cuentan las voces de los que se resisten.

Extractos del libro “Las venas abiertas de América Latina”
de Eduardo Galeano

Publicado por ROMULO PEREZ “por una conciencia Socialista”

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martes, 25 de enero de 2011

LOS FILIBUSTEROS AL ABORDAJE

EL REY AZÚCAR Y OTROS MONARCAS AGRÍCOLAS

LOS FILIBUSTEROS AL ABORDAJE

En la concepción geopolítica del imperialismo, América Central no es más que un apéndice natural de los Estados Unidos. Ni siquiera Abraham Lincoln, que también pensó en anexar sus territorios, pudo escapar a los dictados del «destino manifiesto» de la gran potencia sobre sus áreas contiguas.

A mediados del siglo pasado, el filibustero William Walker, que operaba en nombre de los banqueros Morgan y Garrison, invadió Centroamérica al frente de una banda de asesinos que se llamaban a sí mismos «la falange americana de los inmortales». Con el respaldo oficioso del gobierno de los Estados Unidos, Walker robó, mató, incendió y se proclamó presidente, en expediciones sucesivas, de Nicaragua, El Salvador y Honduras. Reimplantó la esclavitud en los territorios que sufrieron su devastadora ocupación, continuando así, la obra filantrópica de su país en los estados que habían sido usurpados, poco antes, a México.

A su regreso fue recibido en los Estados Unidos como un héroe nacional. Desde entonces se sucedieron las invasiones, las intervenciones, los bombardeos, los empréstitos obligatorios y los tratados firmados al pie del cañón. En 1912, el presidente William H. Taft afirmaba: «No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho, como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moral-mente». Taft decía que el recto camino de la justicia en la política externa de los Estados Unidos «no excluye en modo alguno una activa intervención para asegurar a nuestras mercancías y a nuestros capitalistas facilidades para las inversiones beneficiosas». Por la misma época, el ex presidente Teddy Roosevelt recordaba en voz alta su exitosa amputación de tierra a Colombia: «I took the Canal», decía el flamante Premio Nobel de la Paz, mientras contaba cómo había independizado a Panamá. Colombia recibiría, poco después, una indemnización de veinticinco millones de dólares: era el precio de un país, nacido para que los Estados Unidos dispusieran de una vía de comunicación entre ambos océanos.

Las empresas se apoderaban de tierras, aduanas, tesoros y gobiernos; los marines desembarcaban por todas partes para «proteger la vida y los intereses de los ciudadanos norteamericanos», coartada igual a la que utilizarían, en 1965, para borrar con agua bendita las huellas del crimen de la Dominicana. La bandera envolvía otras mercaderías. El comandante Smedley D. Butler, que encabezó muchas de las expediciones, resumía así su propia actividad, en 1935, ya retirado: «Me he pasado treinta y tres años y cuatro meses en el servicio activo, como miembro de la más ágil fuerza militar de este país: el Cuerpo de Infantería de Marina. Serví en todas las jerarquías, desde teniente segundo hasta general de división. Y durante todo ese período me pasé la mayor parte del tiempo en funciones de pistolero de primera clase para los Grandes Negocios, para Wall Street y los banqueros. En una palabra, fui un pistolero del capitalismo... Así, por ejemplo, en 1914 ayudé a hacer que México y en especial Tampico, resultasen una presa fácil para los intereses petroleros norteamericanos. Ayudé a hacer que Haití y Cuba fuesen lugares decentes para el cobro de rentas por parte del National City Bank... En 1909-1912 ayudé a purificar a Nicaragua para la casa bancaria internacional de Brown Brothers. En 1916 llevé la luz a la República Dominicana, en nombre de los intereses azucareros norteamericanos. En 1903 ayudé a pacificar a Honduras en beneficio de las compañías fruteras norteamericanas».

En los primeros años del siglo, el filósofo William James había dictado una sentencia poco conocida: «El país ha vomitado de una vez y para siempre la Declaración de Independencia...». Por no poner más que un ejemplo, los Estados Unidos ocuparon Haití durante veinte años y allí, en ese país negro que había sido el escenario de la primera revuelta victoriosa de los esclavos, introdujeron la segregación racial y el régimen de trabajos forzados, mataron mil quinientos obreros en una de sus operaciones de represión (según la investigación del Senado norteamericano en 1922) y, cuando el gobierno local se negó a convertir el Banco Nacional en una sucursal del National City Bank de Nueva York, suspendieron el pago de sus sueldos al Presidente y a sus ministros, para que recapacitaran.

Historias semejantes se repetían en las demás islas del Caribe y en toda América Central, el espacio geopolítico del Mare Nostrum del Imperio, al ritmo alternado del big stick o de «la diplomacia del dólar».

El Corán menciona al plátano entre los árboles del paraíso, pero la bananización de Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador permite sospechar que se trata de un árbol del infierno. En Colombia, la United Fruit se había hecho dueña del mayor latifundio del país cuando estalló, en 1928, una gran huelga en la costa atlántica. Los obreros bananeros fueron aniquilados a balazos, frente a una estación de ferrocarril. Un decreto oficial había sido dictado: «Los hombres de la fuerza pública quedan facultados para castigar por las armas...» y después no hubo necesidad de dictar ningún decreto para borrar la matanza de la memoria oficial del país.

Miguel Ángel Asturias narró el proceso de la conquista y el despojo en Centroamérica. El papa verde era Minor Keith, rey sin corona de la región entera, padre de la United Fruit, devorador de países. «Tenemos muelles, ferrocarriles, tierras, edificios, manantiales -enumeraba el presidente-; corre el dólar, se habla el inglés y se enarbola nuestra bandera...» «Chicago no podía menos que sentir orgullo de ese hijo que marchó con una mancuerna de pistolas y regresaba a reclamar su puesto entre los emperadores de la carne, reyes de los ferrocarriles, reyes del cobre, reyes de la goma de mascar.» En El paralelo 42 John Dos Passos trazó la rutilante biografía de Keith, biografía de la empresa: «En Europa y Estados Unidos la gente había comenzado a comer plátanos, así que tumbaron la selva a través de América Central para sembrar plátanos y construir ferrocarriles para transportar los plátanos, y cada año más vapores de la Great White Fleet iban hacia el norte repletos de plátanos, y ésa es la historia del imperio norteamericano en el Caribe y del Canal de Panamá y del futuro canal de Nicaragua y los marines y los acorazados y las bayonetas...».

Las tierras quedaban tan exhaustas como los trabajadores: a las tierras les robaban el humus y a los trabajadores los pulmones, pero siempre había nuevas tierras para explotar y más trabajadores para exterminar. Los dictadores, próceres de opereta, velaban por el bienestar de la United Fruit con el cuchillo entre los dientes. Después, la producción de bananas fue decayendo y la omnipotencia de la empresa frutera sufrió varias crisis, pero América Central continúa siendo, en nuestros días, un santuario del lucro para los aventureros aunque el café, el algodón y el azúcar hayan derribado a los plátanos de su sitial de privilegio. En 1970, las bananas son la principal fuente de divisas para Honduras y Panamá y, en América del Sur, para Ecuador. Hacia 1930, América Central exportaba 38 millones anuales de racimos y la United Fruit pagaba a Honduras un centavo de impuesto por cada racimo.

No había manera de controlar el pago del miniimpuesto (que después subió un poquito), ni la hay, porque aún hoy la United Fruit exporta e importa lo que se le ocurre al margen de las aduanas estatales. La balanza comercial y la balanza de pagos del país son obras de ficción a cargo de los técnicos de imaginación pródiga.



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Extractos del libro “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

Publicado por ROMULO PEREZ “por una conciencia Socialista”

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martes, 18 de enero de 2011

tala indiscriminada de quebracho en la Argentina

CAMPESINOS PROTESTAN
CONTRA DEPREDACIÓN DE BOSQUE NATIVO
DE MADERA PRECIOSA.

Denuncian tala indiscriminada de quebracho en la Argentina


Un grupo de campesinos resiste en el norte de Argentina desalojos compulsivos para evitar que se arrase con el bosque nativo para plantar soja. Veinte familias acampaban desde hace más de un mes al costado de una carretera que bloquean una vez por día cerca de la localidad de Vilmer, en la provincia de Santiago del Estero.

Los manifestantes intentan llamar la atención de las autoridades locales ante los intentos de expulsión de sus tierras y la situación de riesgo del bosque nativo del quebracho colorado, sobre todo por el avance de la soja transgénica, un cultivo que se multiplicó 26 veces en las dos últimas décadas en esa región.

“Vienen empresas extranjeras y fuertes intereses argentinos. La intención es comprar y comprar. O directamente el desalojo compulsivo. Lo único que le queda al campesino es resistir. Sólo queremos frenar la venta ilegal de tierras y proteger el bosque para mantener nuestros animales”, señaló Luis Recio.

Operativos con ex policías o civiles armados y amparados por jueces que desestiman los derechos adquiridos por generaciones se han multiplicado en los últimos años en esa árida región del norte argentino en pleno auge de la “fiebre del oro verde”, denunciaron.

En marzo, una mujer de 31 años murió de un ataque cardíaco cuando intentaba evitar que una topadora, custodiada por hombres armados, se llevara por delante el bosque para dar lugar al cultivo de soja, una escena que se repite en Santiago del Estero, una de las provincias más pobres de Argentina.

Recio, como varios de sus compañeros, tiene pedido de captura emitido por jueces que apoyan a grandes hacendados al soslayar la doctrina veinteañal por la cual se reconoce la tenencia a quienes estén asentados por generaciones en esa región, señala en su informe, la AFP.

“ORO VERDE”

EL cultivo de soja ya ocupa 18,5 millones de hectáreas en Argentina para una cosecha estimada de 52,7 millones de toneladas en 2011.

La soja, el mayor producto de exportación de Argentina, le deja al país sudamericano unos US$ 6.000 millones anuales. En cambio, este país sudamericano perdió en un siglo el 70% de sus bosques, que se redujeron de 100 millones de hectáreas a 33,19 millones de hectáreas actuales.

“Los pobres campesinos tratados como perros, deambulan por ahí”, dice una canción que propala la radio La Merced ubicada al lado de la iglesia católica de la humilde localidad de Pozo Hondo (2.000 habitantes), donde el padre Sergio está atento a los operativos de desalojo rurales en esa zona de Santiago del Estero. El religioso, de 41 años, dice a la AFP que los habitantes de Pozo Hondo dedicados a la ganadería en pequeña escala alertan a la radio cuando detectan un operativo de desalojo y ello permite que en poco tiempo los vecinos de las cien familias del área rural cercana se movilicen para evitar el avance de las topadoras.

Diario Digital: LA NACION.com.py (Indispensable para decidir) 12/12/2010


Lo cuentan las voces de los que se resisten.

Publicado por ROMULO PEREZ “por una conciencia Socialista”

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